Presidente acusa a Pakistán de asesinatos


El presidente afgano, Hamid Karzai, acusó tajantemente a los servicios de inteligencia de Pakistán de ser responsables de «la violencia, los asesinatos y las destrucciones» en Afganistán, amenazando con «echarlos» del paí­s, en un contexto de grave tensión entre ambos paí­ses.


«Hemos advertido al gobierno de Pakistán y al mundo, y esto lo repetirá de ahora en adelante cada miembro de la nación afgana: la violencia, las muertes, las destrucciones que afectan a Afganistán son perpetrados por los servicios de inteligencia paquistaní­es», afirmó el mandatario en un comunicado.

«No dejaremos de repetirlo hasta que los echemos de nuestro paí­s», añadió.

«Sabemos quién mató a comerciantes inocentes, estudiantes y policí­as en Oruzgán. Sabemos quién mató a dos mujeres oprimidas en Ghazni. Sabemos quién martirizó a ciudadanos de Kabul», recalcó asimismo el presidente.

Karzai se refirió de ese modo a varios ataques recientes, en particular un atentado suicida que dejó 24 muertos en la provincia sureña de Oruzgán, el asesinato reivindicado por los talibanes de dos mujeres acusadas de trabajar por la policí­a en la provincia de Ghazni (centro) y un atentado suicida contra la embajada de India que dejó 41 muertos en Kabul el último 7 de julio.

Nueve soldados estadounidenses también fueron muertos ayer, durante la jornada más mortí­fera del año para las fuerzas internacionales, al resistir el ataque de varios centenares de insurgentes, entre ellos numerosos paquistaní­es, según las autoridades afganas, en la provincia de Kunar, fronteriza con Pakistán.

Kabul acusa a Pakistán de no esforzarse lo suficiente por impedir que los talibanes afganos y combatientes de Al-Qaida penetren en Afganistán.

El último 15 de junio, Karzai advirtió seriamente a Pakistán y reivindicó el derecho «en nombre de la legí­tima defensa» de ingresar a su territorio para «destruir las bases de los terroristas», invocando la defensa de la comunidad pashtún en ambos lados de la frontera.

Las zonas tribales paquistaní­es son refugio de varios grupos fundamentalistas armados. Algunos de ellos entablaron negociaciones con el nuevo gobierno de Islamabad pero al mismo tiempo prometieron continuar la yihad (guerra santa) en Afganistán, lo que enfurece al gobierno afgano.

Por su parte Islamabad estima que Kabul y las fuerzas internacionales, al ser incapaces de vencer a los talibanes en Afganistán, son responsables de su repliegue en Pakistán y de las violencias que ocasionan en el paí­s.

Las relaciones entre Pakistán y Estados Unidas también se tensaron tras los ataques aéreos estadounidenses contra insurgentes en territorio pakistaní­ que mataron a once soldados pakistaní­es, según Islamabad.

En los años 90 los talibanes se apoderaron progresivamente del poder en Afganistán con la ayuda de los servicios de inteligencia pakistaní­es.

Tras ser derrocados por una coalición liderada por Estados Unidos a fines de 2001 se levantaron en armas.

La violencia empeoró en los dos últimos años a pesar de la presencia de 70 mil soldados de dos fuerzas internacionales, la Fuerza de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la Otan, y la fuerza bajo mando estadounidense (Operation Enduring Freedom).

En 2007, 1.500 civiles fueron muertos en Afganistán, de acuerdo con las Naciones Unidas, de los cuales 700 por los insurgentes y 629 por las fuerzas de seguridad afganas e internacionales.

En los primeros seis meses de este año, la violencia se cobró la vida de 700 civiles, 422 de ellos en atentados o bajo fuego insurgente y 255 en operaciones de las fuerzas de seguridad, siempre de acuerdo con la ONU.