Presidencia del OJ, sí es para tanto


pedro-pablo-marroquin

He leído algunos editoriales y columnas de opinión en los que nos dicen que la situación en el Organismo Judicial (OJ) y el hecho de que tras 53 rondas no hayan podido elegir Presidente, no es para tanto, pero a mi juicio ello denota un desconocimiento de cómo funciona nuestro sistema o un compadrazgo con las mafias. Cierto es que no se ha perdido la institucionalidad, pero no podemos ver el tema tan a la ligera.

Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt


Mucho se ha debatido en relación a cuáles son las causas que impiden alcanzar un acuerdo y buena parte se ha centrado en la “importancia” que tiene la presidencia del OJ en las comisiones de Postulación que habrán de conformarse en el 2014 para la elección de varias autoridades del país. Ese puede ser uno de los puntos, pero no es el medular.

A mi juicio son tres los factores que inciden más en la pugna que se libra para tener el control. El primero de ellos es asegurar que el Centro Administrativo de Gestión Penal, que es el primer eslabón del secuestro al sistema judicial funcione de acuerdo a las necesidades de los clientes. Hace casi un año,  el 28 de noviembre del año 2012, un reportaje publicado aquí en La Hora explicaba cómo es que se asignan las diversos causas, a dedo, sin que el sistema aleatorio entre en efecto, con el afán de asegurar que ciertos casos caerán con el juez, el tribunal o la sala adecuada, dependiendo la instancia en que se consumará la impunidad.

El segundo aspecto es el tema de los nombramientos en el OJ, ya que el Presidente, sea interino o no, es la autoridad nominadora para los puestos contemplados en el sistema de Carrera de Trabajador Administrativo y Técnico. En esa categoría se incluyen puestos que usted jamás se imagina pero que sí pueden llegar a tener una indecencia clave, como lo es el ser el jefe del Centro Administrativo de Gestión Penal, por ejemplo, o manejar el Centro de Servicios Auxiliares de la Administración de Justica. Por eso se había pedido que no se hicieran despidos en este tiempo de “incertidumbre”.

El tercer punto que considero importante y que se puede manejar perfectamente con el control que ahora se tiene de la Cámara Penal, además de la presidencia del OJ, son los jueces de ejecución que se encargan de decidir en dónde cumplirán las condenas quienes han sido sentenciados de manera firme, sus traslados y permisos. Para nadie es secreto que el poder en el Sistema Penitenciario, no lo tienen las autoridades.

Mi punto es que hay cosas que van más allá de lo que a primera vista se puede interpretar o nos quieren hacer creer. Así como usted se pregunta por qué renuncian los abogados defensores el día de audiencias claves para sus defendidos, siendo en realidad una estrategia que se utiliza para dar más tiempo a que concuerden los elementos que puedan asegurar la impunidad, lo mismo ocurre en esa pugna que tiene en impasse la presidencia del ente judicial.

Es importante lo que pasa en nuestra Corte Suprema porque eso ejemplifica cómo es que se mueve el poder en general en nuestro país. El Ejecutivo mete su mano tanto como el poder legislativo en el ámbito judicial y lo hacen porque al tener el control de elementos claves del sistema se tiene más poder, se puede hacer una persecución selectiva de quienes son visualizados como enemigos, se asegura la impunidad de quienes resultan ser usuarios del sistema paralelo de justicia y resulta ser un millonario negocio.

Al OJ no podemos cargarle toda la culpa por la forma en que funcionan los entretelones del poder, pero sí podemos utilizar esta experiencia para saber que aquí, pocas cosas se hacen de cara al sol y de forma transparente. La falta de acuerdos nos puede parecer algo insignificante en medio de todo lo demás que afecta al país, pero es importante porque evidencia el juego de tráfico de influencias que rige en muchos de los ámbitos de la vida nacional, además que nos ilustra que aquí no hay tal de independencia de poderes.