Presentan hallazgos de Proyecto Arqueológico “Nueve Cerros”


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Los mayas del período Clásico pudieron haber sido la ciudad pionera de la producción y comercialización de la sal a través de la utilización de un río de las Tierras Bajas Mayas, según un hallazgo de arqueólogos de la Universidad de Luisiana Lafayette y de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) en el sitio arqueológico Nueve Cerros, ubicado en la Franja Transversal del Norte

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POR PAOLINA ALBANI
palbani@lahora.com.gt

“Ellos podrían, fácilmente, haber producido sal para toda la gente de la región y extendiendo a río abajo y a río arriba, o sea, tenían una cantidad increíble de sal”, dijo Brent Woodfill, director del proyecto Salinas de los Nueve Cerros, quien agregó  que los arqueólogos se interesan en los domos de sal, pues casi siempre es el lugar donde se encuentran las evidencias más antiguas de ocupación de una civilización, por lo que intentarán excavar hasta el fondo en busca de remanentes que den mayor claridad sobre la vida de la civilización mesoamericana.

DATOS

Según las excavaciones, Nueve Cerros pudo ser un sitio agri-cultural, que funcionaba como un centro de comercio. Los mayas de esta ciudad también se dedicaban a la fabricación de figurillas, las cuales eran intercambiadas entre sus habitantes y además importaban piedras de las tierras altas para la producción de  navajas de obsidiana, que luego eran vendidas.

Los mayas de la época Clásica tuvieron la capacidad de producir 24 mil toneladas de este mineral al año, un cuarto de lo que se produce en Guatemala actualmente, que luego era transportado hacia las ciudades bajas del Petén, Alta Verapaz y Chiapas, mediante los ríos Chixoy y el Usumacinta.

A decir de Woodfill, la ciudad sobrevivió hasta el año 1200 d.C., después de su colapso fue utilizada por otros mayas, debido al gran valor mineral que ostentaba,  y luego de la Conquista fue aprovechada por los españoles.

La importancia de esta fuente natural decayó en el siglo XX, con la construcción de carreteras y la inserción del ferrocarril,  pues permitió la importación de sal más económica proveniente del mar.

El sitio arqueológico abarca más de 30 km2, y se ubica en una inundación del río Chixoy, por lo que es escasa la arquitectura en piedra, pero sí cuenta con estructuras de tierra o ladrillos de tierra, similares a los de Kaminal Juyú.

El lugar tiene tres pirámides que miden más de 8 metros de altura, y dos canchas de pelota, además de muchos palacios y construcciones de uso administrativo.