Islandia presentó formalmente este jueves su candidatura para entrar en la Unión Europea (UE), con el objetivo de convertirse en miembro del bloque en un plazo de tres años.
El ministro islandés de Relaciones Exteriores Ossur Skarphedinsson entregó la solicitud a su homólogo sueco Carl Bildt, cuyo país preside la UE desde el 1 de julio.
Islandia, miembro del espacio Schengen y del Espacio Económico Europeo, aplica ya cerca de las tres cuartas partes de las directivas europeas, lo que debería acelerar el proceso.
Sin embargo el canciller islandés reconoció que las negociaciones podrían ser más complicadas.
«Soy consciente de que hay dos asuntos difíciles que deben ser solucionados, la pesca y la agricultura», dijo Skarphedinsson.
«Mucha gente piensa que serán negociaciones muy rápidas. No estoy tan seguro. Pienso que pueden ser negociaciones difíciles», dijo en una rueda de prensa tras entregar los documentos de la candidatura.
Si la UE acepta la candidatura de Islandia y luego da su aprobación a la adhesión, los islandeses deberán pronunciarse mediante un referéndum.
Las eventuales concesiones del gobierno islandés corren el riesgo de aumentar el descontento en la isla, donde la pesca se ha vuelto más vital que nunca tras el derrumbamiento en octubre pasado del sector financiero, hasta entonces en pleno desarrollo.
«Pienso no obstante que podemos convertirnos en miembros en un plazo de tres años», añadió, confirmando el objetivo de 2012 fijado por la primera ministra de Islandia, Johanna Sigurdardottir.
«Estoy convencido de que con la habilidad con la que la UE ha sabido aplicar acuerdos especiales, encontraremos una solución para las necesidades específicas» de Islandia y de sus 320.000 habitantes, estimó Skarphedinsson.
Los 5.000 pescadores islandeses, que temen una gran competencia por parte de los europeos en caso de adhesión, capturaron en 2008 cerca de 1,3 millones de toneladas de pescado, equivalente a una cuarta parte de la pesca total actual de la UE.
La pesca produjo más de 550 millones de euros (782 millones de dólares) y representaba el año pasado 36,6% de las exportaciones de la isla.
Las negociaciones se producen en momentos en que varios Estados miembros critican la política de cuotas, como Dinamarca, segundo país de la Unión en términos de pesca, y Francia, que ha reclamado varias veces el alza de las cuotas.
Del lado de la agricultura, los granjeros islandeses -cerca de un millar que producen principalmente carne y leche ampliamente subvencionados– temen arruinarse con la importación de productos a bajo precio.
Apoyada ya por los países nórdicos de la UE (Suecia, Dinamarca y Finlandia) Islandia podría hacer pesar en la balanza su posición a orillas del círculo ártico, en momentos en que el Polo Norte se ha convertido en un territorio muy importante desde el punto de vista ecológico y económico.
«Pienso que la candidatura islandesa reforzará la dimensión nórdica de Europa», declaró el jueves el canciller sueco Bildt, recalcando no obstante que esta candidatura «seguirá las reglas y procedimientos vigentes», para disipar los temores de favoritismo que puedan surgir en otros candidatos.