PreReforma constitucional, Siglo XXI, Jueves Santo 2009


Jorge Mario Diéguez Pilón, cédula A 1, 103260 Guatemala

Estimado columnista, Eduardo Mayora: Todas o casi todas las leyes fundamentales de las naciones del mundo, han sido muy pulidas en su redacción e incluyen todas las caracterí­sticas de aplicación de un magní­fico e ideal sistema democrático o ultrademocrático, aplicado a las necesidades prevalecientes actuales pretéritas y futuras que se pretenden para llenar los requerimientos mí­nimos de sus conciudadanos. Lo que antes fue bueno parece que hoy no, así­ sucederá con las pretensiones actuales, que luego aparecerán inaplicables o anacrónicas. El rol de las futuras generaciones, que precisamente que hoy los actuales pensantes redactores no contemplan, y que las próximas que se gestan también deben asumir es el compromiso responsable en lo polí­tico y en lo económico, al igual que sus antepasados, con gente mejor preparada, en lo social y antropológico y en lo económico. La historia de la humanidad confirma, que los grupos de poder se enquistan en los altos puestos del gobierno, del sector empresarial, e impiden que surjan nuevos polí­ticos, empresarios, lí­deres o académicos. Y con esta ProReforma está ocurriendo lo mismo con el Sector Empresarial. Lo que para Keynes y el mundo en su época fue bueno, creyéndolas hoy anacrónicas, hoy se aplican parcialmente, a pesar de que están funcionando las otras teorí­as de aplicación económica-financiera, que hoy se constata su ineficiencia, por cualesquiera razones que se quieran justificar, y se regresa al socialismo, en todas aquellas magní­ficas democracias con leyes ajustadas en esta era neoliberal y capitalista, de economí­a de mercado, hoy tienen serios aprietos. El problema fundamental se encuentra en la humanidad desde que el mundo existe y que lo confirma la historia. Los honrados (¿?) de ayer se volvieron pí­caros polí­ticos, sean electos por sorteo o no, e igual ocurrirá con los pretendidos por los actuales reformadores que desean colocar a unos supuestos impolutos, porque ilusamente creen, que ya en funciones, que créanlo o no, actuarán o se transformarán en igual forma de los que hoy detestamos. ¿No acaso las doctrinas religiosas, de diversas denominaciones, que se imparten en las enseñanzas del evangelio del Nuevo Testamento, no se observan? Están escritas con las normas morales y de buen comportamiento más altas jamás conocidas, y los que asisten a las  prédicas o a las Eucaristí­as católicas , salen convencidos que su comportamiento  errado o pecaminoso deben modificarlo,  ser honrados, pagar impuestos, cumplir con las normas sociales y legales, a no despilfarrar lo que no tienen, etcétera, y que deben ajustarse a lo que ganan con su trabajo habitual; pero como el gusanito de la propaganda y la de igualar a los otros que reflejan mejor nivel de vida, deciden igualarlos o superarlos, cualquiera sea la forma, para mostrarse a la misma altura de sus semejantes. En fin, sobre esto hay mucho de qué hablar, los columnistas habituales tienen el privilegio de escribir cuanto quieren y como se les antoja.  Sus ideas y las de los promotores del proyecto comentado, difí­cilmente serán atendidas por el Poder Legislativo que componen el Congreso actual y los que vendrán en los próximos 4 años. Ahora bien, Usted como estudioso de las Ciencias Jurí­dicas y Sociales sabe que las escasas 73 mil firmas, aunque suficientes para la presentación del memorial, no son nada representativas del sentir de más 13 millones de habitantes repartidos entre la burguesí­a local y de provincia, clase media y baja, ladinos, criollos y aborí­genes. Lo saludo cordialmente, este su lector.