Irán organiza el viernes la segunda vuelta de las elecciones para elegir a su nuevo Parlamento, dominado por los conservadores pero no por ello menos crítico hacia la política del presidente ultraconservador, Mahmud Ahmadinejad, según los analistas.
Un total de 162 candidatos se disputan los 81 escaños -de un total de 290- aún sin asignar tras la primera vuelta de las legislativas, celebrada el 14 de marzo.
La campaña electoral -de una semana de duración y que termina mañana- ha sido aún más deslucida que la de la primera vuelta, en la que el porcentaje de participación fue de alrededor del 60%, según las autoridades.
Los conservadores se hicieron con dos tercios de los escaños en la primera vuelta y ahora deberían afirmar su dominio en el Parlamento.
Sin embargo, sus divisiones internas ante las presidenciales de 2009 y una posible subida de los candidatos reformadores en la segunda vuelta podrían debilitar el apoyo con el que puede contar Ahmadinejad.
«La dirección del país actúa entre bastidores para restablecer una especie de equilibrio entre reformistas y conservadores» tras haber favorecido la base conservadora en la primera vuelta, opinó el analista reformador Mashahlá Shamsolvaezin.
Los reformistas sólo lograron unos 30 escaños en la primera vuelta y denunciaron las descalificaciones masivas de sus candidatos por los órganos de poder antes del escrutinio.
Sin embargo, según Shamsolvaezin, «su situación es mejor en la segunda vuelta», con candidatos bien situados para ganar.
Los reformistas, por su parte, cuentan con lograr entre 50 y 60 diputados, cifra semejante a la que tenían en el Parlamento saliente.
El analista conservador Amir Mohebian contempla incluso que puedan «formar coaliciones de circunstancia con los independentistas y los conservadores críticos», dificultando así el gobierno de Ahmadinejad.
El presidente iraní tampoco lo tiene fácil en su propio campo, que ya tiene 130 diputados elegidos y que está formado por un ala ultraconservadora que apoya a Ahmadinejad y otra que le es contraria.
Esta última engloba a los conservadores críticos, que apoyan al ex negociador del dossier nuclear, Alí Larijani, al jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohsen Rezaie, y al actual alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf.
Sin ser de este bando, también el actual presidente del Parlamento, Gholam-Hossein Hadad Adel, criticó recientemente la acción gubernamental.
Y, como subrayó Mohebian, «tanto Hadad Adel como Larijani son rivales de Ahmadinejad».
Ambos podrían, según el analista, «crear facciones para presentarse como alternativas en el seno de los conservadores en la presidencial» de 2009.
Shamsolvaezin compartió el análisis de su colega sobre un próximo Parlamento menos dócil y prevé «más objeciones a la política del gobierno, más franqueza y una mayor supervisión» del equipo de Ahmadinejad.
Por el momento, el presidente del Parlamento anticipó ese posible futuro al criticar el martes los recientes anuncios de cambio de los ministros de Economía e Interior que, en su opinión tendrán «repercusiones negativas» y «provocarán inestabilidad».