Preparados para ganar, ¿capaces de gobernar?


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La campaña dejó claro que la elección presidencial no solo incumbe al Partido Patriota (PP) y Libertad Democrática Renovada (LIDER) –que pasaron a la segunda vuelta–, sino además involucra a los actores polí­ticos que se integraron a sus alianzas para eventualmente formar parte del próximo gobierno. De esa forma, las organizaciones partidarias, en su conjunto, demuestran que conocen las más efectivas estrategias para ganar comicios e influenciar a la población con el proselitismo para ganar espacios de poder, pero a la vez dejan muchas dudas sobre su capacidad para gobernar y resolver los problemas que afectan a la población.

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REDACCIí“N LA HORA*
lahora@lahora.com.gt

La carrera por la Presidencia no solo es roja y naranja; en la segunda fase de la contienda hay suficientes colores para representar a todos los partidos y corrientes polí­ticas, que de forma directa e indirecta intentarán gobernar a partir de enero del próximo año como promotores de los candidatos presidenciales o como sus socios, que buscarán puestos clave en el Ejecutivo.

Esto sucede como consecuencia de las alianzas estratégicas que surgieron al enfrentarse Otto Pérez Molina y Manuel Baldizón en la segunda fase de la contienda, para la que buscaron el apoyo de los partidos que quedaron fuera de la elección del próximo 6 de noviembre.

Para conocedores del tema polí­tico, las estrategias del PP y LIDER, así­ como de sus respectivos aliados, dejan ver que las organizaciones polí­ticas hasta ahora fueron hábiles al allanar el camino para intentar alcanzar la Presidencia, pero dejan muchas dudas  sobre su capacidad para gobernar y resolver los problemas que de verdad les preocupan a los guatemaltecos.

CAPACES E INCAPACES

Eduardo Suger, ex candidato presidencial, cree que la mayorí­a de partidos y lí­deres polí­ticos están demostrando su habilidad para ganar elecciones, a través de campañas millonarias, alianzas estratégicas y discursos emotivos, pero considera que no tardarán en dejar ver su incapacidad cuando se trate de gobernar el paí­s

El académico señala que las agrupaciones polí­ticas pueden orientar con habilidad sus acciones en el actual sistema para obtener resultados electorales favorables, pero la situación será diferente cuando salga a luz pública su debilidad en la integración de cuadros, equipos de trabajo y polí­ticas públicas, que se evidenciarán con planes de gobierno fallidos

De esa cuenta, el polí­tico señala: “No apoyo a ninguno de los dos, porque en caso de haber creí­do que alguno de los dos y sus equipos son capaces de gobernar el paí­s, yo no hubiera participado”, refiere.

Suger refiere que tanto los partidos en contienda “no tienen la más mí­nima capacidad para reorientar el paí­s, y gobernar Guatemala”, mientras que sus equipos están conformados por personas que “aspiran a un cargo de gobierno”.

“Lo que he visto es totalmente opuesto a lo que debe ser la actividad polí­tica (…) veo muy decepcionante este panorama”, afirma el ex abanderado de Creo, en un tono crí­tico tanto de LIDER como del PP.

NEGOCIOS E INTERESES

Para Marvin Flores, de Acción Ciudadana, no es un secreto que tras las alianzas electorales, lejos de consensos y planes para instalar gobiernos de unidad, se encuentren negocios e intereses multipartidarios que cobran más importancia que las mismas ideologí­as y proyectos de gobernabilidad que los partidos proponen en sus campañas y planes de gobierno.

Y esa estrategia se concreta tanto a nivel partidario, como individual, entre los candidatos. “En un primer momento, los partidos que tienen alcaldí­as municipales o que fijaron diputados buscan de alguna manera alianzas estratégicas con  quien va a gobernar el Ejecutivo para que (…) puedan obtener algún tipo de beneficio”, refiere.

“Las municipales tendrí­an proyectos, financiamiento para los programas departamentales de desarrollo y en el caso de los diputados, algún tipo de alianza o prebenda a lo interno del Congreso”, explica el analista.

Eso aclara, según Flores, que haya interés de los partidos para ganar las elecciones y a la vez, desinterés para establecer proyectos de nación o gobiernos de coalición.

Además, indica que esa mecánica explica por qué en Guatemala se realizan alianzas electorales entre partidos que no comparten la misma ideologí­a o difieren de las tendencias del partido que ha solicitado la unión.

Para Christians Castillo, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, ninguno de los dos partidos polí­ticos ha demostrado importancia por preparase para gobernar.

En alguna medida, las alianzas polí­ticas tienen un objetivo definido y es llevar a un candidato a un puesto de elección popular, pero van a definirse en función del capital electoral que cada uno de los socios pueda aportar a ese consorcio polí­tico, agrega.

LA FACTURA

La estructura polí­tica como tal, basada en asociaciones y alianzas, deja el beneficio de puestos, negocios e influencia para los partidos y sus integrantes, pero también hay perdedores que tienen que pagar una factura muy alta por el sistema.

Las alianzas, al no tener una consistencia ideológica y erigirse alejadas de alianzas a partir de planteamientos programáticos, cada vez formulan menos soluciones a largo plazo para la problemática nacional, afectando así­ a la población.

Los analistas consultados coinciden en que el fortalecimiento de los partidos polí­ticos como instituciones formuladoras de “polí­tica” deberí­a buscar planteamientos para los ciudadanos y no financiamiento para sus propias candidaturas. Un cambio estructural que las leyes y la sociedad tienen que promover, apuntan.

*Con información de Flor Ortiz

No tienen capacidad para
integrar un buen equipo


Eduardo Suger, ex candidato presidencial por Compromiso Renovación y Orden (CREO), se refiere a la debilidad estructural a lo interno de los partidos polí­ticos y cómo esto afecta la gobernabilidad del paí­s.

Los partidos polí­ticos gastaron millones de quetzales en campaña. ¿Cree que inviertan en la misma medida en la formación polí­tica de sus cuadros y la construcción de polí­ticas públicas?

Definitivamente, no. Y es donde deberí­a precisamente invertirse; los partidos deberí­an tener –como sí­ lo hicimos nosotros en el partido CREO– un centro de capacitación permanente, para aquellos que aspiran a dedicarse realmente al partido polí­tico, o bien, a ejercer un puesto de diputado, alcalde, u otro en el gobierno.

¿Qué lectura hace de la falta de formación polí­tica y la escasa propuesta de los partidos?

Los partidos, hasta donde yo he visto, que están en esta recta final, que van a participar el domingo, no han hablado nunca de capacitación. Lo que han dicho son palabras totalmente vací­as. Un ejemplo fue el debate, que fue totalmente penoso para el paí­s.

¿Por qué cree que las organizaciones partidarias no se interesen por las polí­ticas públicas?

Yo creo que se acercan al gobierno únicamente buscando un beneficio personal. Se ve que todos los expresidentes y la gente que sale del gobierno consiguen propiedades. No tienen ni siquiera conciencia en la forma como gastan el dinero. Es gente  que no solo no conoce la problemática real del paí­s, sino que no tienen un interés genuino en dedicarle cuatro años de su vida a resolver problemas de nación.

¿Qué expectativas genera la situación del paí­s cuando no se avizoran proyectos de gobierno sólidos?

El paí­s enfrenta una situación sumamente difí­cil, por la parte económica, el estado de la infraestructura y el alto nivel de delincuencia. Y por lo que vi, y he visto, estos dos señores ( ) que me disculpen, pero no tienen ni la preparación ni la capacidad para integrar un buen equipo de gobierno. Los nombres que se escuchan ahí­ de la gente que va a tomar posesión de esos cargos, no despiertan –al menos en mi persona–, la más mí­nima confiabilidad.

En un primer momento, los partidos que tienen alcaldí­as municipales o que fijaron diputados buscan de alguna manera alianzas estratégicas con  quien va a gobernar el Ejecutivo para que (…) puedan obtener algún tipo de beneficio”.
Marvin Flores
Acción Ciudadana