Preocupación por el cambio climático


Cuando se le otorgó el Premio Nobel de la Paz a Al Gore, el polí­tico norteamericano que está tratando de hacer conciencia entre la gente sobre el impacto que tiene el calentamiento global en el cambio climático y lo que estamos haciendo al Planeta, muchos consideraron que se trataba de un planteamiento alarmista que no tení­a real sustento cientí­fico y el ex Vicepresidente de los Estados Unidos fue criticado por quienes consideran que la Tierra todaví­a aguanta mucho más de la explotación y contaminación a que la hemos venido sometiendo.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Ayer Naciones Unidas hizo del tema una preocupación mundial y coincidentemente un ciclón estaba matando a más de mil personas en Bangladesh, como para hacer énfasis en que no estamos hablando tonterí­as y que en realidad los cambios de clima que se vienen produciendo son ya causa de desastres naturales y eso es apenas un anticipo de lo que puede ocurrir en el futuro. Porque con el mayor calentamiento de las aguas en ambos océanos, en poco tiempo estaremos presenciando más cantidad y mayor fuerza en los huracanes y tifones, lo que hace temer que en muchos paí­ses se ponga en serio peligro la vida de miles de personas.

Yo nunca he sido de los que creen que hay que privilegiar la ecologí­a aun antes de las elementales necesidades del hombre porque pienso que la naturaleza está para servicio de la especie humana, pero me preocupa la forma irracional en que explotamos los recursos naturales y el escaso cuidado que mostramos respecto a los daños que pueden volverse irreparables. En materia de conservación de un ambiente que pueda ser útil para el mismo hombre, creo que la humanidad actúa como hacemos los guatemaltecos encabezados por nuestros gobiernos, es decir, que pensamos en el presente y nos importa un pepino el futuro. Con la misma mentalidad de que quien venga atrás que vea cómo resuelve sus problemas, los habitantes del planeta de hoy no mostramos ninguna solidaridad con quienes han de habitarlo dentro de algunas cuantas generaciones, porque les estamos dejando una herencia de contaminación, de basura de todos los orí­genes posibles y de desequilibrio de tal calibre que está ya, al dí­a de hoy, provocando ese calentamiento global que no se manifiesta simplemente en mayores riesgos durante el verano, sino que también es capaz de provocar los más crudos inviernos.

Para mucha gente que hoy mismo está sintiendo un frí­o de todos los diablos y que busca abrigo ante las inclemencias del tiempo y el anticipo de las temporadas de frí­o, hablar de calentamiento de la Tierra suena a contrasentido. Pero es que cabalmente en el trabajo realizado por Gore y que le valió el premio Nóbel, se destaca cómo tendremos esas variaciones tremendas entre el calor del verano y un frí­o más intenso y por perí­odos más prolongados durante el invierno. Y ya lo estamos sintiendo y estadí­sticamente se ha podido medir el cambio climático por lo que no se trata de asuntos de juego.

Cierto es que lo que haga un paí­s como Guatemala es í­nfimo en comparación con el efecto de lo que hacen las grandes potencias y en ese sentido el señor Bush no sólo hundió a su paí­s en una guerra sino que hundió a la humanidad al no ratificar el protocolo de Kyoto que habí­a sido avalado por su antecesor. Pero que otros sean irresponsables no nos faculta a nosotros para hacer lo mismo y por ello nuestra conciencia frente al ambiente tiene que ir en aumento constante.