Preocupación en Lí­bano


Explosión. Vista del lugar del atentado, donde luce todo destruido por la fuerza de la bomba de TNT de 20 kilos. (AFP / La Hora)

Lí­bano, conmocionado este jueves por el asesinato de un diputado de la mayorí­a libanesa antisiria el miércoles, afirmó su voluntad de mantener la fecha prevista para las elecciones presidenciales de la próxima semana.


Las sospechas de la comunidad internacional y de gran parte de la clase polí­tica apuntan a Damasco tras este nuevo asesinato de un diputado antisirio.

Antoine Ghanem y otras cuatro personas murieron y 71 resultaron heridas en un atentado con coche bomba en un suburbio cristiano de Beirut.

«La carga de 20 kilos de TNT colocada en un Mercedes con matrí­cula falsa fue activada por control remoto», afirmó un portavoz de la policí­a.

A pesar de este asesinato, el cuarto de un diputado antisirio desde las elecciones de 2005, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, afirmó en el periódico An Nahar que la convocatoria de los diputados para elegir al sucesor del presidente prosirio Emile Lahoud se mantiene en el próximo 25 de septiembre.

Según An Nahar, el asesinato de Ghanem «tiene por objetivo reducir el número de diputados de la mayorí­a y hacer que la elección presidencial fracase, a seis dí­as de su celebración».

«Existe además el temor de que este asesinato busque sabotear la iniciativa del presidente del Parlamento, Nabih Berri, que tení­a que reunirse el viernes con el patriarca maronita Nasrallah Sfeir», añade el periódico.

Berri, uno de los dirigentes de la oposición apoyada por Siria e Irán, propuso resolver la crisis polí­tica a través de un consenso en torno al nombre del futuro presidente.

Tras la muerte de Ghanem, el número de diputados de la mayorí­a parlamentaria es de 68, en un total que pasa ahora de 128 a 127 diputados.

El diario Al Moustaqbal, propiedad de la familia de Saad Hariri, jefe de la mayorí­a, ve en este asesinato «una respuesta rápida del régimen sirio y de los servicios de inteligencia a la llamada de los obispos maronitas», que incitaron a los diputados a asistir a la convocatoria del 25 de septiembre para la elección presidencial.

Por su parte, el Hezbolá chií­ta llamó a «la unidad» y afirmó que este asesinato asesta un «duro golpe a los intentos de reconciliación y a la esperanza de un consenso polí­tico».

El llamamiento a la huelga general como modo de protesta contra el asesinato lanzado por el partido Kataeb (falangista) de Antoine Ghanem, apoyado por el conjunto de la mayorí­a parlamentaria, fue secundado de forma desigual.

Por orden del ministerio de Educación, los colegios y las universidades permanecerán cerrados el jueves y el viernes, dí­a en el que se celebrarán los funerales.

El primer ministro libanés, Fuad Siniora, dirigió un mensaje al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidiéndole que la comisión de investigación internacional sobre el asesinato de Rafic Hariri el 14 de febrero de 2005 analice también «el crimen contra el diputado Antoine Ghanem».

Trágica coincidencia, la ONU anunció en ese mismo momento que el presidente de esta comisión, Serge Brammertz, abandonarí­a el cargo a final de año y que Ban nombrarí­a a un sucesor para concluir la investigación.

El Consejo de Seguridad condenó el asesinato de Ghanem, considerándolo un «nuevo intento de desestabilizar a Lí­bano en un periodo crucial» para el paí­s.