El Consejo Ecuménico Cristiano de Guatemala calificó como un irrespeto a la vida, el daño ambiental ya que representa una «amenaza latente para la vida».
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Los clérigos expresaron su preocupación debido al desequilibrio ecológico y climático por el que atraviesa el país, el cual «se suma a los signos de muerte que junto a la violencia, en todas sus manifestaciones, amenaza la vida de miles de familias guatemaltecas».
El desequilibrio es producido, según los religiosos, por la contaminación, la basura, incendios forestales, la tala inmoderada de bosques, la explotación minera y de todos los recursos naturales.
Las iglesias que conforman el Consejo hicieron un llamado para que se prioricen estos temas como los de más alto interés y se desarrollen acciones preventivas y se formulen políticas públicas y de Estado, en los sitios que más han sufrido los embates negativos de la contaminación y depredación ambiental.
«Se deben priorizar las zonas en las que podrían presentarse signos de heladas, sequía, inundaciones, derrumbes y deslaves de terrenos, para salvaguardar la vida de las personas que han sido orilladas por la pobreza a vivir en estas zonas de alta vulnerabilidad», refiere el documento.
Los religiosos consideraron urgente la educación en la responsabilidad ecológica.
«Es de urgencia vincular el desarrollo socioeconómico, manejar en forma sostenible los recursos naturales para mejorar la calidad ambiental; asimismo, desarrollar una política educativa nacional de protección y de respeto (…)», manifestaron.
Finalmente, el Consejo Ecuménico expresó su apoyo a la resistencia de los pueblos para defender sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, la defensa de los ríos, bosques y el caso de la minería a cielo abierto.