Predicen nuevas catástrofes en Asia


Frente a la célebre pagoda de Shwedagon, en Rangún, Khin Myint Myat está sentada bajo un techo recientemente reparado y dibuja un mapa estelar que, según ella, explica tanto el reciente ciclón en Birmania como el terremoto en China.


«Este año combina tres factores negativos: el peligroso planeta Marte, el planeta negro Kotu y el elemento agua», afirma, subrayando su diagrama al tiempo que recorre un libro de astrologí­a.

Tras el ciclón Nargis y el sismo de Sichuán, ocurridos con diez dí­as de intervalo en dos paí­ses vecinos, las predicciones «no son buenas» para Birmania y el resto de Asia hasta fines de 2008, previenen los astrólogos birmanos, que tienen una gran influencia en buena parte de la población.

«Habrá en la región, antes de fines de año, una nueva ola de catástrofes naturales, ya sean potentes tifones o terremotos devastadores», afirma Khin.

Muchos damnificados caminan kilómetros para visitar a los astrólogos de Rangún, con la esperanza de saber algo sobre sus seres queridos tras el paso del ciclón, que dejó 133 mil muertos y desaparecidos, según un balance oficial. Otros quieren saber simplemente cómo rehacer sus vidas.

La numerologí­a es importante en la vida cotidiana de los birmanos, mayoritariamente budistas, que buscan a los astrólogos para determinar las fechas de bodas, viajes o firmas de contratos comerciales.

En Hmawby, al norte de Rangún, un astrólogo reputado, Min Theinkha, de 70 años, recibe cada dí­a en su consultorio a decenas de birmanos supersticiosos, bajo el rótulo de «Lleno de bendiciones».

Min Theinkha poco puede hacer sin embargo para consolar a los sobrevivientes de la catástrofe del delta del Irrawaddy que lo han perdido todo. Dice que el ciclón forma parte del equilibrio del karma del universo y que la tragedia estaba inscrita en el destino de la nación birmana.

«Las catástrofes se producen cuando las cifras del año, sumadas, forman el número 10», explica, agregando que tras 2008, el año 2017 será peligroso.

En Birmania, los años que terminan en 8 también son significativos.

Según textos antiguos, en 888, tres reyes birmanos murieron, dejando el cargo a un tirano que reinó durante 20 años para desesperación del pueblo.

Más recientemente, el 8 de agosto de 1988 (8/8/88) marcó el inicio de una sublevación popular contra un precedente régimen militar, que ahogó en sangre la protesta (supuestamente 3 mil muertos).

Según analistas birmanos, la astrologí­a influye en las grandes decisiones del jefe de la junta actual, el generalí­simo Than Shwe, de 75 años, que en septiembre pasado no vaciló en usar la fuerza contra las importantes manifestaciones de monjes budistas y opositores (31 muertos y 74 desaparecidos, según la ONU).

«Cuando una catástrofe natural, como el ciclón Nargis, azota Birmania, o cuando hay una gran epidemia, los birmanos responsabilizan a sus dirigentes», explica un analista polí­tico, Aung Naing Oo.

El vigésimo aniversario de la sublevación de 1988 en Birmania coincidirá con la ceremonia inaugural de los Juegos Olí­mpicos en China, en 8 de agosto de 2008.