Como se sabe, el presidente Pérez Molina ha retomado su incomprendido planteamiento sobre otras opciones para combatir el narcotráfico, incluyendo la regularización de algunas drogas, como de nuevo lo expuso en la reunión del Foro Económico Mundial de Davos.
Adicionalmente, el gobernante guatemalteco aseveró que auspiciará la Cumbre Internacional de Tikal en septiembre próximo, con el objeto de debatir con jefes de Estado y otros líderes políticos mundiales, intelectuales y empresarios su propuesta que ya cobró relevancia en casi todo el planeta, al igual que su participación en el citado encuentro.
Para contribuir a sus esfuerzos, aunque parezca chusca la colaboración, comparto con asesores del Presidente en esta materia, un correo electrónico que me envió mi amiga Mayra, que contiene anuncios que se publicaban en los medios impresos y radiales entre 1890 y 1910, es decir, hace un siglo, acerca de las virtudes de medicamentos y vinos para sanar ciertas enfermedades o evitar contraerlas, teniendo como ingrediente principal varias drogas que en la actualidad se prohíbe su venta y consumo libremente.
He aquí varios ejemplos: Un frasco de heroína Bayer era un sustituto no adictivo de la morfina y remedio para los niños contra la tos. El vino de coca Metcalf tenía “ciertos” efectos medicinales y se consumían “por su alto valor recreativo”. El Mariani Wine era el principal vino de coca de su tiempo y su publicidad aseveraba que el Papa León XIII llevaba siempre un frasco de esa bebida.
El Maltine era otro vino a base de coca. Debería tomarse una copa llena con las refacciones y a los niños se les dosificaban las tomas. La Glyco-Heroína era ampliamente usada como analgésico y remedio para el asma, la tos y la neumonía, señalando que se mezclara con glicerina, azúcar y saborizantes, a fin de que fuera más agradable el opiáceo amargo, para su consumo por la vía oral; mientras que el Ferratin, que también se vendía libremente estaba compuesto de quinina y cocaína.
Se anunciaba el Vapor-Ol, que era opio indicado para el asma y “otras afecciones espasmódicas”. El líquido volátil era colocado en una olla y calentado con una lámpara de kerosene. Existían las tabletas de cocaína, “indispensables para cantantes, maestros y oradores”. Además de calmar el dolor de garganta, tenía un “efecto reanimador para que estos profesionales rindieran al máximo en sus performances”.
Se vendían “Gotas de cocaína para el dolor de muelas”, muy populares para uso de los niños, aunque también “mejoraban el humor de los usuarios”. No faltaba el opio para “bebés recién nacidos”. Ese frasco de “paregórico” (sedativo) de Stickney and Poor’s era una mezcla de opio y alcohol. Se les daba a beber a los niños mediante goteros, según la edad, desde los cinco días de nacidos hasta los cinco años. Los adultos lo tomaban por cucharadas. El producto era “muy potente y contenía 46% de alcohol”.
Son antecedentes sobre la regularización de las drogas. ¿O no?
(La liberal joven hija de Romualdo Tishudo le comenta a su amiga:-Me tomé la píldora del día siguiente, como recetó el médico, y resulta que aún es lunes).