Potente erupción


Una nube de ceniza y humo se observa, tras la erupción del volcán Chaitén en Chile.

Una potente erupción de cenizas, acompañada por lava, del volcán Chaitén en el sur de Chile forzó hoy la evacuación inmediata de las últimas personas que aún permanecí­an en el poblado del mismo nombre, informó la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).


La alerta máxima fue decretada pasadas las 6:45 de la mañana (hora de Guatemala), cuando se activaron las sirenas de emergencia luego de que expertos determinaran que el volcán habí­an incrementado su actividad, con la salida de lava y flujos piroclásticos.

Como medida de seguridad se decretó la inmediata y total evacuación de toda la población que aún permanecí­a en el poblado de Chaitén, distante a escasos 10 km del macizo, en una inaccesible zona, a unos mil 300 km al sur de Santiago.

El poblado habí­a sido evacuado por precaución en casi su totalidad el fin de semana, con el desplazamiento de unas 4 mil personas, pero algo menos de 400 todaví­a permanecí­an en la zona.

«Como medida de seguridad se adoptó la evacuación inmediata de toda la población que permanecí­a en la ciudad de Chaitén, de aproximadamente 384 personas, correspondientes a pobladores, equipos de operaciones de emergencia, autoridades y equipos de prensa que se mantení­an en la zona», dijo un parte de la Onemi.

Eso -agregó, «producto de la salida de lava y flujos piroclásticos desde el volcán desde aproximadamente las 6:45 de la mañana» (hora de Guatemala).

«El volcán está explosionando de manera muy fuerte», dijo la presidenta Michelle Bachelet, que llamó a la calma a la población.

Las personas evacuadas salí­an del lugar por ví­a marí­tima, a través de dos buques de la Marina chilena.

La evacuación se realizaba de forma ordenada y era obligatoria. Incluso un periodista que transmití­a en vivo la situación para el Canal estatal debió cortar abruptamente su despacho. Antes de salir del aire, señaló que la orden oficial fue evacuar a todos los que permanecí­an en Chaitén.

Un corresponsal de Radio Cooperativa describió que la evacuación se estaba realizando contra la voluntad de algunas personas que se resistí­an a abandonar sus hogares.

«Creo que no hay nadie que quiera inmolarse y cuando se dio la orden de evacuar fue para todos, dejó de ser voluntario», dijo en Santiago, el vocero del Ejecutivo, Francisco Vidal.

El poblado estaba cubierto por una densa nube de cenizas y se advertí­a una gigantesca fumarola, de varios kilómetros de altura, de acuerdo con omágenes de televisión.

Desde la ciudad de Puerto Montt, a unos 200 km de Chaitén, despegó un equipo de rescate de la Fuerza Aérea de Chile. En las próximas horas, se esperaba que nuevos equipos se desplacen a localidades cercanas, constató.

Entretanto los 1 mil 800 pobladores del pueblo de Futaleufu, unos 70 km al sur de Chaiten y a 15 kilómetros de la frontera con Argentina, estaban siendo evacuados hacia territorio de ese paí­s, informaron las autoridades argentinas.

«Estamos colaborando con la evacuación de Futaleufú», dijo un portavoz de la gendarmeria (policí­a argentina de fronteras) a la agencia noticiosa gubernamental Telam.

Expertos chilenos en vulcanologí­a advirtieron, por su parte, que la actividad del volcán podrí­a incrementarse.

El vulcanólogo del Servicio Nacional de Geologí­a y Minerí­a, Luis Lara, señaló que «las condiciones están dadas para que algo peor ocurra», ya que la erupción del volcán Chaitén está recién en una etapa inicial.

La mayor preocupación, de acuerdo al experto, es que se produzcan mayores explosiones y se intensifique el lanzamiento de cenizas. El escurrimiento de lava no es relevante, ya que es muy viscosao

«Pudiera haber una explosión mayor o la columna hacerse tan densa que (la chimenea del volcán) pudiera colapsar», señaló Lara.

El volcán Chaitén entró en erupción el viernes pasado. El macizo, de unos mil metros de altura, habí­a permanecido inactivo por más de 300 años.

Los vientos seguí­an arrojando cenizas sobre los valles y planicies del lado argentino, donde varias poblaciones tení­an ya problemas de abastecimiento de agua potable.

En Esquel, (a unos 100 km del volcán y 2 mil km al suroeste de Buenos Aires) «algunas personas se han autoevacuado, pero el alerta todaví­a no señala que se deban abandonar las viviendas», dijo Rafael Williams, alcalde de esa ciudad de 32 mil habitantes.