Los derechos de las niñas son una vertiente básica de la justicia social, los gobiernos del mundo deben hacer mucho más para ampararlos, reforzar las capacidades de las menores de edad y crear las condiciones necesarias para que puedan cumplir sus aspiraciones, indicó la directora genera la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Irina Bokova, quien dirige la entidad, dijo en todo el mundo las niñas cargan con la peor parte del fardo que suponen la pobreza, la marginación y la violencia, los matrimonios prematuros, la discriminación activa y la falta de oportunidades se conjugan para pisotear los derechos humanos de este sector poblacional.
Bokova indicó que el hecho de haber nacido niña sigue condenando a demasiadas menores de edad a toda una vida de desigualdades e injusticias, lo que supone una violación a sus garantías básicas y lastra el desarrollo sostenible de las comunidades y las sociedades.
La educación es la herramienta más poderosa para romper ese círculo vicioso, pues da a las niñas instrumentos para configurar un mundo más acorde con sus aspiraciones, además de aplazar matrimonios prematuros y contribuir a la planificación familiar.
La máxima representante de UNESCO dijo que la educación constituye un eficaz medicamento contra las enfermedades y la mala salud y destacó que para una sociedad no hay mejor inversión que la que pueda hacer en los derechos de las niñas, pues sus efectos, trascendiendo lo individual, se amplían hasta incidir en la salud y el bienestar futuros de la sociedad en su conjunto.
Actualmente existen 32 millones de niñas que deberían asistir a la escuela primaria y no lo hacen, una situación que debe cambiar y los Estados deberán promover sistemas educativos adaptados a las necesidades de las pequeñas.
La funcionaria internacional agregó que las autoridades deben hacer una labor más enérgica de protección e integración en los terrenos legislativo y político, además de realizar un trabajo específico para acabar con los estereotipos y promover nuevos modelos educativos.
Finalmente, la directora de la UNESCO hizo un llamado a la erradicación a la discriminación y a potenciar la autonomía de las niñas, lo que significa fortalecer a las sociedades en su conjunto.