Se va concretando ya la integración de las comisiones de Postulación que tendrán a su cargo nominar a los candidatos para ocupar las distintas magistraturas de la Nación, tanto en la Corte Suprema de Justicia, como en las Salas de Apelaciones y con ello termina la primera fase, crucial desde luego, que consiste en la elección de los profesionales que tendrán a su cargo esa delicada función.
Pero esta vez, a diferencia de las anteriores, existe una normativa que obliga a la transparencia en el proceso y los ciudadanos tenemos que aprovechar el resquicio que nos abrió la nueva ley para mantener una actitud que sea más que vigilante, es decir, que sea demandante para forzar a los postuladores a respetar la necesidad de que se ventile públicamente el carácter y las credenciales de los candidatos que presenten su papelería.
Y es que Guatemala merece un sistema judicial diferente, en el que prevalezca como elemento esencial un compromiso para combatir la impunidad. Está visto que el cáncer que está matando al sistema judicial es el del vínculo de juzgadores con los criminales que se han organizado para mantener de rodillas al país, y por lo tanto ahora se impone que demandemos fundamentalmente que las autoridades judiciales tengan el compromiso claro de romper esos vínculos. El mandato que se deriva de todo lo ocurrido en los últimos meses es, ciertamente, el de combatir la impunidad y a nadie más que a los jueces y magistrados compete esa función.
Por lo tanto no caben medias tintas y hay que mandar tajantemente al diablo a todos los abogados que tengan o parezcan tener vinculaciones con los grupos oscuros que desde la clandestinidad ejercen un tremendo poder para aherrojar a la justicia. Esa demanda popular debió ser constante, pero ante el deterioro gravísimo que hemos tenido en la situación guatemalteca, es importante que los ciudadanos abandonemos nuestra secular indiferencia y nos comprometamos seriamente en una actitud de vigilancia activa para promover la designación de abogados probos, patriotas y competentes que puedan ser la punta de lanza del esfuerzo por rescatar al país. Por cierto que también hará falta que sean valientes porque aquí estamos enfrentando a grupos tenebrosos que han dado muestras de su sangre fría y tendencia a la violencia, características que se exacerbarán en la medida en que sienten pasos de animal grande como puede ser la combinación de un buen trabajo de investigación de la CICIG y el complemento de un sistema judicial honesto que no depende de ellos ni se les vende.