Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea decidieron en Luxemburgo postergar hasta el jueves el posible levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba en 2003 y actualmente suspendidas, tras un pedido de la canciller alemana Angela Merkel.
«Ha habido una petición formal de Alemania de aplazar el debate al próximo jueves en la cena de ministros que tengamos, porque algunas delegaciones deseaban tener más tiempo para poder abordarlo de manera más serena», dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al referirse a la sorpresiva postergación.
En efecto, y tras la petición alemana que responde a dudas de ese país y la reticencia de otros, la cuestión será tratada en la cumbre de líderes europeos en Bruselas, específicamente en la cena de trabajo que llevan a cabo los cancilleres en la jornada del jueves.
Siguiendo la opinión de España y la mayoría de los países de la UE, la presidencia eslovena del bloque preparó un texto base en el que se propone anular las sanciones impuestas contra el régimen comunista por la condena de 75 disidentes y la ejecución sumaria de tres secuestradores de una lancha que pretendían emigrar a Estados Unidos.
La propuesta de anulación de estas medidas, suspendidas desde 2005 gracias a la presión del gobierno socialista español, viene acompañada de una oferta de diálogo político con el gobierno de Raúl Castro, quien ha hecho ciertos gestos de apertura tras la retirada este año de su hermano Fidel.
Según Moratinos «hay una masa crítica favorable a lo que es la posición española», por lo que en la cena del jueves los 27 deberían approbar la «doble propuesta de levantar definitivamente las medidas de 2003 e iniciar un diálogo político, incluido los derechos humanos, con las autoridades cubanas».
Pero algunos Estados miembros de la UE, como República Checa, Holanda y Dinamarca, se resisten a levantar las sanciones sin garantías suficientes de un diálogo abierto que incluya la cuestión de los derechos humanos y ciertos compromisos del gobierno comunista.
El pedido de Merkel podría suponer que la coalición en el poder en Alemania también tiene problemas para dar su visto bueno, aunque Moratinos desestimó esa posibilidad.
«Alemania venía apoyando la propuesta de la presidencia y de España. No creo que vaya a cambiar de posición. No estoy inquieto ni preocupado. Es una cuestión de días», dijo.
En todo caso, la postergación del debate el lunes en Luxemburgo tiene lugar en un momento en que las discusiones parecen bien encaminadas para aquellos que pretenden normalizar las relaciones de la UE con el régimen de La Habana, tras dos años (2006 y 2007) de status quo.
«Todo parece decir que sí habrá un acuerdo. Hay un par de cosas para resolver, pero espero que sean solucionados», indicó en ese sentido el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana.
De su lado, el ministro luxemburgués Jean Asselborn admitió que «todavía hay discusiones» entre los 27, aunque consideró «posible» el levantamiento de las sanciones.
En cambio, otros ministros se mostraron menos optimistas, empezando por el checo Karel Schwarzenberg, quien se limitó a decir que el tema iba a «discutirse» sin resultado positivo garantizado.
También prudente, el canciller sueco Carl Bildt recordó que Cuba «cerró la puerta en la cara» de la UE cuando ésta le ofreció el año pasado un diálogo político, afirmando que el régimen de La Habana «no se mostró particularmente interesado» en la propuesta europea.
El gobierno del presidente Raúl Castro llamó a trabajar «con disciplina» y «mayor eficiencia» para aumentar la producción de alimentos, aliviar una factura de importaciones que calcula este año en más de 2.500 millones de dólares y «salvar el socialismo».
«Esa es la estrategia fundamental del país y la mayor contribución que puede hacer hoy el Partido para salvar el socialismo», dijo el vicepresidente Esteban Lazo, al clausurar el domingo una importante reunión del Partido Comunista (PCC, único) en la occidental provincia de Matanzas, según el diario oficial Granma.
«No se puede construir el socialismo si no trabajamos con eficiencia, con ahorro, disminuyendo los costos», añadió Lazo, al subrayar que «la única solución» a los problemas de la isla «es el trabajo y para ello son necesarios la disciplina y el orden laboral».
En una reunión similar en la provincia de Guantánamo (extremo este), el número dos del gobierno cubano, José Ramón Machado, destacó que «ante la situación que atraviesa el mundo con los alimentos, de la cual no está excluida Cuba, no nos queda otra alternativa que producir más».
«Si no sembramos, si no cosechamos ni aprovechamos óptimamente los recursos disponibles, no estaremos dando la respuesta necesaria y pueden agravarse las dificultades en este sector prioritario», apuntó.
Raúl Castro, de 77 años y quien asumió formalmente la presidencia en febrero ante la renuncia de su hermano enfermo Fidel, impulsa una reestructuración agrícola para aumentar la producción de alimentos, que declaró asunto de «máxima seguridad nacional», ante el alza de precios en el mercado mundial.
Las medidas incluyen la entrega masiva de tierras ociosas, mejores precios a los productores y la descentralización de las decisiones en el sector.
Con las medidas en ejecución, el gobierno prevé reducir para 2009 entre 5 y 10% sus importaciones de alimentos, de 1.470 millones de dólares (3,4 millones de toneladas) en 2007, de los cuales 600 millones fueron compras a empresas de Estados Unidos, según estadísticas oficiales cubanas.
El vicepresidente Carlos Lage afirmó hace una semana que para importar igual volumen de alimentos este año, «a los precios de hoy, habría que gastar 2.554 millones de dólares, 1.000 millones de dólares más que el año anterior».
La isla importa actualmente más del 80% de los productos que entrega a la población mediante una cartilla de racionamiento altamente subsidiada, y aplica un plan para disminuir hasta en 50% en un lustro su dependencia externa en rubros como el arroz, entre otros.