La clase política israelí empezaba a prepararse hoy para la posible renuncia o suspensión del primer ministro, Ehud Olmert, investigado por la policía por un caso de corrupción y que podría ser inculpado por el procurador general, Menahem Mazouz.
Olmert – que tiene ya en su haber tres investigaciones policiales – es sospechoso de haber recibido importantes sumas de dinero de un empresario estadounidense, al parecer para financiar algunas de sus campañas electorales, según el diario Yediot Aharonot.
El clima de incertidumbre sobre su futuro se acrecentó por el secreto mantenido por quinto día consecutivo sobre las sospechas que pesan sobre el jefe de gobierno israelí interrogado el viernes durante hora y media por los investigadores.
Varios diarios pidieron ante un tribunal de Jerusalén el levantamiento total o parcial de este black-out pero el tribunal se limitó a permitir que sea revelado que «un sujeto extranjero» había sido interrogado como testigo, sin precisar su identidad.