Poco antes de las cinco de la tarde, el ex presidente Alfonso Antonio Portillo Cabrera arribó a la Fuerza Aérea Guatemalteca, procedente de Izabal, en donde fue capturado por personal de seguridad, debido a que tiene una orden de captura por la solicitud de extradición de Estados Unidos.
Tras varias horas de retraso, debido al mal clima, por fin los helicópteros aterrizaron en la capital guatemalteca. Pocos minutos bastaron para que una caravana de seguridad condujera al ex presidente a la Torre de Tribunales, en donde era esperado en el Tribunal Quinto de Sentencia Penal.
Según la acusación, Portillo está sindicado de conspiración por el lavado de dinero de más de 70 millones de dólares, los cuales hizo circular en bancos del sistema estadounidense.
Previo a la llegada de Portillo, simpatizantes y algunos amigos conocidos, como el ex presidenciable Mario Estrada, secretario general del partido UCN, se hicieron presentes para brindarle el apoyo al capturado.
La jueza brindó un compás de espera, debido a que el personal del Ministerio Público aún no había terminado de recabar los documentos para formular la acusación. Como a las seis de la tarde, dio inicio la audiencia, en donde Portillo permaneció con semblante serio, aunque con esporádicas sonrisas.
Tras ser informado de la acusación, Portillo refirió que únicamente se trataba de una acusación, la cual cualquier la puede formular, pero que lo difícil es comprobarla, por lo que ofreció pruebas para demostrar lo contrario.
Entre las sorpresas que presentó la audiencia, fue que el mismo Portillo refirió que su estado civil es divorciado.
Jessica Deras, titular del Tribunal Quinto de Sentencia, preguntó a Portillo si deseaba continuar el proceso de extradición en este país; a lo que el ex mandatario respondió que sí.
La jueza trasladó la audiencia para una fecha posterior, esperando que la Fiscalía de Nueva York (que solicitó la extradición) presente documentación en un plazo de 40 días, y el ex presidente Portillo fue trasladado al Preventivo para Varones de la zona 18, en donde pasará la noche, hasta que se fije fecha para nueva audiencia.
Al salir de la audiencia, el ex presidente reiteró que si se le sindica de una conspiración para lavado de dinero «tienen que probarlo, no sólo decirlo; y demostrar eso, ése va a ser el gran reto».
Según él, el Fiscal General del Ministerio Público le habría enviado un mensaje para que arregle la situación jurídica «rápido» de los otros procesos pendientes, como uno por peculado, en el sistema de justicia, ya que «peligra mi vida, así me dijo (el mensajero) y no la garantizan», por lo que Portillo responsabiliza al Estado de Guatemala sobre cualquier daño a su integridad.
No se logró establecer contacto con fuentes del Ministerio Público para corroborar este supuesto mensaje al ex Presidente.
Por último, Portillo Cabrera dijo que confía en la independencia de jueces, y que no ve por qué tenga que rendir cuentas fuera del país, además de pedir al pueblo, sobre todo a sus simpatizantes, que tengan fe en él.
Acto seguido, descendió desde el último nivel de la Torre de Tribunales, y fue trasladado con seguridad hacia el Preventivo.
Durante la audiencia se leyó la acusación que generó que Estados Unidos solicitara la extradición del ex mandatario, la cual establece que de 2000 al 2003 Portillo malversó fondos públicos de las reservas del Crédito Hipotecario Nacional por medio de sobregiros.
El documento de acusación detalla que el ex presidente utilizó estos retiros para comprar, entre otros objetos, artículos personales, y también utilizaron los sobregiros para transferir y lavar fondos en cuentas de negocios y personales que mantenían en EE.UU. y en varios lugares.
La acusación también refiere que la justicia estadounidense investiga al ex presidente por haber depositados tres cheques por US $500 mil dólares cada uno, girados entre enero de 2000 y agosto de 2002. Esos fondos eran parte de una donación del Gobierno de Taiwán a través del proyecto llamado «Bibliotecas para la Paz», y fueron depositados por un banco taiwanés en una agencia bancaria de Nueva York y posteriormente fue enviado al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) ubicado en París, Francia, desde donde fueron transferidos hacia las cuentas de María Eugenia Padúa y Otilia Portillo Padúa, ex esposa e hija de Portillo, respectivamente.
«El gobierno de los Estados Unidos les felicita al gobierno de Guatemala y en especial al Ministerio Público y a las fuerzas de seguridad, y a la CICIG, por la detención exitosa del prófugo Alfonso Portillo, acusado en los Estados Unidos por el lavado de dinero de fondos malversados del estado de Guatemala. El precedente que han sentado – que nadie está por encima de la ley – es sumamente importante para el estado de derecho y la lucha contra la impunidad. El gobierno de los Estados Unidos agradece la colaboración del gobierno de Guatemala en este caso que se lleva a cabo de acuerdo a las normas jurídicas de los dos países», expresó a través de un comunicado la Embajada de Estados Unidos en Guatemala.