En Guatemala existe cierta cultura que ronda por casi todos los ámbitos del país. í‰sta hace que la participación en movimientos alternativos, con un enfoque social, se entorpezca cada vez más. Incluso dentro de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los movimientos estudiantiles han perdido mucha fuerza. Algunos catedráticos cuentan sobre la participación en su época y de la enorme represión que victimó a muchos jóvenes de aquel tiempo; y es de elementos como éste, que se origina la cultura a la que me refiero en las líneas anteriores. Esa represión heredó a las actuales generaciones estudiantiles cierto temor al pronunciamiento, un miedo arrinconado, casi imperceptible y difícil de comprender. Sumado a ello están grandes factores que distraen a la juventud de la problemática que el país enfrenta; los horarios excesivos y una aplastante cultura de consumismo que establece que no existe la esencia, porque «somos lo que compramos».
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Además, la estructura de la educación desde sus primeras fases, no contempla ninguna clase de nociones mínimas sobre la política. Muchos jóvenes que se gradúan de diversificado sólo reproducen el pensamiento oficial: «los ciudadanos comunes no hacen política». Por otra parte, la idea que parece ser inquebrantable en nuestros días, tanto a nivel de educación media como universitaria, está relacionada con la ambición personal. No es raro escuchar a un joven decir que estudia «para poder tener mucho dinero». Una idea muy individualizada y egoísta, producto de la importación cultural que nos mandan del norte. Tanto así, que se deja de lado el hecho que Guatemala necesita funcionarios públicos, capaces de crear propuestas, desde lo intelectual, que coadyuven a mejorar las condiciones de vida de las y los guatemaltecos, en su conjunto, y no de ciertos grupos minoritarios. Ya hemos tenido suficiente de eso.
Este espacio surge como una alternativa estudiantil que procurará despertar el interés de las y los estudiantes sobre los aspectos que definen el andar del país. La Usac, como única institución pública de estudios superiores, debe resurgir a través de medios como éste, y qué mejor si son tomados por estudiantes concientes de construir un mejor país para todos y todas.
Compañeros, universitarios o no, «yo te quiero en mi paraíso, es decir que en mi país la gente viva feliz, aunque no tenga permiso». (M.B.)
«es decir que en mi país la gente viva feliz, aunque no tenga permiso»