Por una estrategia ganadora


Soldados italianos de la misión de la OTAN en Afganistán. FOTO LA HORA: AFP REZA SHIRMOHAMMADI

Los ministros de Defensa de la OTAN se reunirán el viernes en Bratislava para buscar una estrategia en Afganistán que logre de una vez por todas frenar a los talibanes y analizar cómo continuar con la intervención militar cada vez menos popular en sus propios paí­ses.


Los 28 miembros de la Alianza Atlántica analizarán durante su encuentro el informe presentado en agosto por el general Stanley McChrystal, que tomó el mando de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN en Afganistán, justo cuando se disparaba su número de bajas, debido al incremento de atentados.

El general estadounidense hizo dos grandes recomendaciones: la protección de los civiles debe anteponerse al combate contra los talibanes y la prioridad debe ser formar un ejército y una policí­a afganos capaces de tomar el relevo de las fuerzas internacionales.

En concreto, preconizó un ejército de 240.000 militares y una policí­a de 160.000 efectivos para fines de 2013, frente a los, respectivamente, 94.000 y 92.000 actuales.

Pero esta «afganización» requiere primeramente hallar a miles de militares occidentales aptos para formar y acompañar al combate a los nuevos efectivos afganos.

«El debate versa sobre cómo hacer que los afganos tomen el control y cómo acompañar el creciente peso de las fuerzas de seguridad», resume un diplomático.

En el plano polí­tico, el panorama sigue siendo frágil: el presidente afgano saliente, Hamid Karzai, candidato a la reelección, aceptó el martes celebrar una segunda vuelta electoral el 7 de noviembre, después de que se confirmara que la primera del 20 de agosto estuvo salpicada de fraudes.

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, subrayó el martes que el próximo gobierno afgano debe ser «creí­ble» a los ojos de los ciudadanos.

La OTAN tiene desplegados a 68.000 soldados de 42 paí­ses en Afganistán, a los que se suma una fuerza de cerca de 35.000 militares estadounidenses bajo el mando del ejército de su propio paí­s.

El general McChrystal reclama el enví­o de entre 10.000 y 40.000 soldados estadounidenses suplementarios, un esfuerzo que Washington, de realizarlo, no harí­a sin antes solicitar a sus aliados una contribución adecuada a sus propias posibilidades.

De todas formas, no se espera que el presidente estadounidense, Barack Obama, dé a conocer su decisión sobre un eventual refuerzo mientras no se aclare la situación polí­tica en Kabul.

Algunos de los aliados europeos enviaron señales contradictorias.

El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció la semana pasada el enví­o de 500 soldados suplementarios e instó a otros paí­ses de la OTAN a seguir el ejemplo.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero, anunció este mes durante una visita a la Casa Blanca que su paí­s enviarí­a más guardias civiles para la formación de la policí­a afgana, sin especificar cuántos.

A la inversa, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, indicó que Parí­s no enviarí­a «ni un solo hombre más» a Afganistán.