«De dos cosas ciertas se desprende una tercera que se supone cierta también». Si aplicamos esta presunción al dólar, fácilmente comprendemos porqué esa divisa sube con respecto al quetzal.
jfrlguate@yahoo.com
Uno: Todas las importaciones, combustibles, maquinaria, telas, vehículos, productos alimenticios, fertilizantes y demás productos que importamos de Estados Unidos, Europa, América Latina y el Asia, no los podemos pagar en quetzales y consecuentemente los pagamos en dólares, aunque algunos de ellos se tengan que cambiar a su vez a euros y yenes. Por consiguiente, es una verdad innegable que todos los productos importados requieren uso de dólares.
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Dos: Las reservas del país se encuentran en dólares y todos los bancos privados se han financiado en un significativo porcentaje con préstamos provenientes del exterior, la mayoría de ellos en dólares, y pagan intereses por esos recursos en esa moneda.
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Tres: Enunciadas las dos verdades anteriores, encontrándose el país en un déficit de exportaciones versus importaciones, los bancos y todos los importadores requieren divisas para el pago de sus obligaciones hacia el exterior. En esa circunstancia, no debe de extrañarse que la demanda produzca la elevación de la tasa de cambio.
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Guatemala no es el único país cuya moneda se esté depreciando, México ha visto la depreciación de su moneda en los últimos meses en más de un 50%, así será el curso al que se verá sujeta nuestra moneda en los próximos dos años, beneficiando indudablemente a los que exportan y perjudicando a los que importan. No habrá declaración, acción o amenaza que cambie esa circunstancia
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Como lo he indicado en el pasado, en Guatemala lo único que no está dolarizado son los salarios; quien quiera comprar un inmueble urbano o rural sabe que el precio a negociar es en dólares. Lo mismo sucede con la totalidad de los productos en el comercio nacional, sean estos artículos «de ferretería», maquinaria o insumos de cualquier naturaleza. Por supuesto, los comerciantes permanentemente reajustan precios y así evitan perder su capital y utilidades.
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El Banco de Guatemala podrá tratar de que el dólar se deslice, pero si en estos meses de producción y exportación el quetzal viene depreciándose, esperemos ver lo que pasará de junio a septiembre. No se necesita ser un experto para poder decir que no sería nada raro que el cambio del 8 y fracción x 1 pase al 9 y fracción x 1 al final del año.
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Adicionalmente al hecho que nuestra moneda vaya perdiendo poder adquisitivo, sería bueno que el Banco de Guatemala no mantenga todas las reservas en dólares sino que haga una mezcla de yenes euros y dólares, dividiendo así, por una parte el riesgo y logrando por la otra garantizar el pago de las  importaciones originarias de esas tres áreas.
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Me gustaría volver a la época escolar y expresar como decía en ese entonces: si alguno no está de acuerdo conmigo, le apuesto a que los hechos confirmarán la razón de lo que digo.
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Lo que el gobierno, los ministros y demás integrantes del sector público en la Junta Monetaria deben tener es sumo cuidado en que no se produzca una presa de cartas de crédito, de obligaciones en dólares, que no se esté retrazando los pagos al exterior porque no sería nada raro que nuevamente quisieran que el sector público cayera otra vez en la trampa que en el pasado le jugaron algunos de la supercúpula y sus amigos al país pagando al Banco de Guatemala en quetzales devaluados los dólares que debían y tenían que pagar al exterior enriqueciéndose inmoralmente a costillas de la mayoría de los guatemaltecos que tuvimos que pagar esa gran movida.