«¿Por qué no votamos a favor?»


Héctor Nuila, jefe del bloque URNG, sostiene que no apoyaron el pase a la iniciativa Mendoza, ley de armas y municiones, porque contradice y viola los Acuerdos de Paz, al querer asignarle al Ejército la perpetuidad de ese control con el Digecam.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Los diputados en el pleno estuvieron interesados en pasar, sin mayor trámite, la primera lectura de la iniciativa 3902, eso con el fin de evitar que los diputados opositores tuvieran la oportunidad de la lectura, estudio y análisis del contenido de las justificaciones y los 146 artí­culos a lo interno de las comisiones revisoras, explica Nuila.

Y la misma situación de violación ocurre contra la ley del Organismo Ejecutivo, porque es al Ministerio de Gobernación al que le corresponde controlar la cantidad de armas y municiones que los ciudadanos tienen y deben poseer, alegó.

Es falso el argumento del parlamentario Mendoza, a través de la iniciativa, sobre la incapacidad de la cartera del Interior para asumir esa tarea de Estado, ya que por lo civil sí­ pueden llevar a cabo el control con una nueva Dirección General especializada y concentrada como rectora en el tema, explicó el diputado.

Otro contenido negativo que está plasmado con las ideas de Luis Enrique Mendoza se refiere a que el Ejército quedarí­a facultado para la persecución del delito, cuando se trata de investigación balí­stica, «pero no es así­, sino que le corresponde dicha función al Ministerio Público», cuestionó Nuila.

El exhibidor del pleno

Quién no va a recordar a Pablo Duarte, el hombre del arsenal, aquel que adentro del hemiciclo, hace cinco años, mostró por lo menos una docena de armas para ilustrar a sus colegas por qué se debe tener una nueva ley de armas y municiones y cuáles son los calibres y la potencialidad de las amas.

Para el diputado Duarte y su reiterada iniciativa, Héctor Nuila también tiene una opinión, ya que fue presentada como nuevo texto el pasado siete de octubre, identificada con el número 3931, secundada por su colega Mariano Rayo.

Héctor Nuila dice que es lamentable el fin de esas ideas, porque no se está viendo el interés del paí­s y la seguridad del Estado y la población, sino solo la de grupo, «La ley Duarte somete dicha ley a las de la oferta y la demanda para comercializar las armas y las municiones y así­ no terminan con el sucio negocio en Guatemala», enfatizó.

Además es moral y pone en juego la seguridad del paí­s y de la población, por eso no dimos el voto para que se conociera sin pasar la revisión minuciosa en comisión que requiere una ley tan importante

El problema con el texto que estaba casi listo este año, y por el que se gastaron tantos recursos económicos y de tiempo, no sirvió de nada porque ahora lo abandonaron, entonces fue solo una pantomima para hacerle creer a la gente que habí­a interés en regular las armas y las municiones, dijo Nuila.

En el pasado, Pablo Duarte, Mario Taracena, Roxana Baldetti e integrantes de la sociedad civil en el tema seguridad, han reiterado que el tema de las armas se ha prestado para negocios y que el contrabando en fronteras ha ocurrido a lo largo de la historia. Asimismo se ha hecho ver a la población que es un negocio lucrativo.

Iniciativas

La ley Duarte, como la califica Héctor Nuila, de 146 artí­culos está apoyada con dieciocho firmas. La ley Duarte, de 143 artí­culos, solo fue firmada por los dos ponentes.