Me es difícil entender cómo personas supuestamente «pensantes», patalean por la aprobación en tercera lectura de la Ley de Adopciones, aduciendo que la institución de la adopción, algo tan «loable» se pierde, que miles de niños y niñas quedarán desprotegidos y peor aún, dudan de la inteligencia de los políticos por aprobar esta ley con tal de quedar bien y ganar más votos.
cnavasdangel@yahoo.es
Vamos por partes. De qué institución de la adopción hablan, acaso no se dan cuenta de que este trámite es tan sólo optativo para extranjeros, o bien para quienes puedan pagar más de US $20 mil, no saben que no existe la posibilidad aún de darle seguimiento a este proceso, por lo cual no se sabe cómo vive un niño adoptado, si es que vive, por ejemplo.
Que esos infantes quedarán desprotegidos, ¿cuáles?, si es bien sabido que la mayoría de niños y niñas que se dan en adopción actualmente son prácticamente fabricados por quienes se dedican a este negocio, porque en eso se ha convertido el «sagrado» acto de adopción, en una compraventa de niños y niñas.
Acaso no se dan cuenta de que cuando un niño pasa de los cuatro o cinco años no es adoptado, será que no han visto los hoteles de cinco estrellas repletos de extranjeros con carruajes, abogados y gí¼isaches corriendo con mujeres embarazadas o con niños en brazos por lobbies y corredores. Quizá no ha visto las páginas de Internet en donde se ofrece el «servicio» a extranjeros, ni conocen las denuncias de la PGN por irregularidades y documentos falsos. No les parece acaso exagerado el número de adopciones anuales?
Y bueno, que esto fue una movida política en pro de votos para la UNE y el PP, que más da, ojalá siguieran actuando así y aprobaran todo lo que en materia de niñez está pendiente aún, como las reformas al Código Penal que son urgentes para proteger a la niñez de abusadores y proxenetas. No sé qué les molesta a algunos abogados y funcionarios, supongo que tendrá que ver con dólares y sus cuentas bancarias.
La aprobación de esta ley y las enmiendas que tiene van por la defensa de la vida de los infantes y por adecuarla al Convenio de La Haya, el cual entra en vigencia en enero del próximo año. Quienes hablan al respecto deberían informarse mejor, y dejar de defender causas en las que se pone en juego el respeto a los derechos de los niños y niñas.