¿Por qué la «LED» provoca tantas reacciones?


Salvo las impactantes declaraciones y señalamientos de la Fiscal costarricense Giselle Rivera sobre los casos Pavón, Infiernito, Parlacen y demás asesinatos o ejecuciones extrajudiciales, la iniciativa de Ley de Extinción de Dominio ha producido en el paí­s un gran número de noticias, opiniones e inclusive un campo pagado de Harold Caballeros y Adela de Torrebiarte, lo que nos permite confirmar que esta iniciativa lleva muchas piedras y produce mucho ruido.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

En lo especí­fico, el dí­a 13 y 16 de agosto, bajo el tí­tulo «Inmenso peligro» abordé dicha iniciativa, señalando que los diputados ponentes: Mariano Rayo Muñoz y José Alejandro Arévalo, eran economistas y que por lo complejo, desde el punto de vista constitucional y jurí­dico, me llamaba la atención que ellos fueran los ponentes de la propuesta.

Al ver todo el trabajo desplegado por Mariano Rayo y Oliverio Garcí­a Rodas, que también comenté el 8 de septiembre bajo el tí­tulo: «Gato por liebre», se me forma la opinión que el gran interés evidenciado por estos dos diputados no sólo es inusual, sino que refleja las fuerzas que les requieren intereses especí­ficos para que esta iniciativa de ley se apruebe, predominantemente la embajada norteamericana.

En lo particular, vuelvo a señalar, como lo hice y consta en la mesa de diálogo el dí­a viernes 22 de octubre, no me opongo a que se apruebe una Ley sobre Extinción de Dominio, lo que no acepto, rechazo y vuelvo a reiterar, como lo hiciera el 13 de octubre, bajo el tí­tulo: «No es lo mismo Colombia que Guatemala», que la ley contenga inconstitucionalidades, especí­ficamente debe respetarse la presunción de inocencia, el debido proceso y la no retroactividad de la ley.

Estos aspectos también los señalé ante los escasos diputados que atendieron la mesa de diálogo que -con el patrocinio internacional- realizó la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales en el Hotel Camino Real, donde al igual que yo, el presidente del Colegio de Abogados, CEDECON, y la mayorí­a de los que participaron ese dí­a y el jueves 28 de octubre en la segunda reunión que realizara la comisión en el Salón del Pueblo, en el Congreso de la República, en las que coincidimos con los planteamientos hechos por Azasgua, CACIF, Cámara del Agro y Cámara de Industria.

Al examinar las enmiendas a esta ley que sin firmas empezaron a circular y que lentamente Mariano Rayo y Oliverio Garcí­a Rodas lograron el respaldo para poder presentarlas al pleno, con tristeza y preocupación se comprueba que la mayorí­a de observaciones que hicieron fundamentadamente los participantes de la mesa de diálogo, no fueron tomadas en consideración y se mantiene el articulado que vulnera la presunción de inocencia, aspecto que se evidencia cuando en el artí­culo 10, inciso 1) se garantiza «probar el origen lí­cito de su patrimonio o de los bienes, cuya ilicitud se discute o su adquisición de buena fe». Esta redacción implica la destrucción de la presunción de inocencia y en lugar que sea el Ministerio Público el que pruebe la ilicitud, son las personas o sociedades particulares las que tienen que probar lo lí­cito de su patrimonio.

Lo mismo sucede con el debido proceso que en el artí­culo 9 norma: «Permitiendo a la persona presentar pruebas. En cuanto a la no retroactividad de la ley, la misma queda destruida en el artí­culo 3, inciso a) «Nulidad Ab Initio». Adicionalmente, se mantuvo la presencia de la Vicepresidente y el premio al denunciante.

En sí­ntesis, no se oyó y Mariano Rayo cumplió lo que dijo en Libre Encuentro: «Media vez logre los votos haré que pase la ley y las inconstitucionalidades que las peleen en la Corte».