¿Por qué delinquen las mujeres? I de II


El presente artí­culo trata de presentar un esbozo de la conducta femenina en cuanto a su participación en actos delictivos, pues en las últimas décadas, la tasa de delincuencia femenina ha tenido un crecimiento inusual; se sabe que la mayorí­a de mujeres encarceladas proviene de sectores de la población económica y socialmente desfavorecida, aunque también las hay en las juntas directivas de entidades bancarias.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Espero que el mismo no hiera susceptibilidades en las féminas y me califiquen como una persona con fobia feminal y se lea con la intención que tiene intrí­nseca: la de aportar conocimientos para entender el fenómeno delincuencial femenino.

La población femenina reclusa permanece encarcelada por delitos que usualmente cometen personas que carecen de poder, han vivido en la pobreza y han sido violentadas la mayor parte de sus vidas; sin embargo, en tiempo presente, las mujeres se han involucrado en nuevas actividades delictivas como lo son el secuestro, extorsión, estafas; delitos que hasta hace algunos años atrás estaban convencionalmente asociados solo con hombres.

Reflexionar sobre estos cambios exige entrar a un campo cargado de prejuicios ideológicos, que han producido «teorí­as» basadas en la «manera de ser» de la mujer y que no explican las nuevas realidades que enfrentan las mujeres que delinquen y qué tipo de delitos e infracciones son más prevalentes en las mujeres.

Las Teorí­as de la Estructura Social hacen énfasis en aspectos como la desorganización social (vivienda deficiente, desempleo, ingresos bajos, desintegración familiar); las presiones que ejercen las sociedades modernas (metas, logros, valores y aspiraciones) sobre individuos estratificados por clase social, al igual que los medios para el éxito (educación, trabajo), lo que genera sentimientos de alienación, rabia y frustración, asociados a conductas delictivas; y la formación de valores subculturales que mantienen reglas y valores opuestos a las leyes y costumbres dominantes.

Las Teorí­as del Proceso Social destacan aspectos como el aprendizaje social (la conducta criminal es aprendida); la asociación diferencial (como consecuencia de una socialización diferenciada); el reforzamiento diferencial a determinadas conductas (la conducta criminal como opción al balancear riesgos y ganancias); la neutralización que permite omitir temporalmente, valores y costumbres dominantes, para delinquir; y el control social, que si bien orilla a las personas a cumplir la ley, cuando disminuye, las empuja a la criminalidad

Y las Teorí­as de la Reacción Social ponen atención en aspectos como el etiquetar a una persona como delincuente; al hacerlo se le «estigmatiza», lo que provoca efectos particulares sobre su conducta futura. Estas teorí­as también resaltan la importancia de las instituciones sociales al momento de crear leyes: las cuales cumplen la función de imponer la voluntad de unos grupos sociales a otros.