Este próximo domingo aproximadamente 19 millones de venezolanos, que componen el padrón electoral de dicho país, están citados a las urnas electorales a decidir si continúa el gobierno de Hugo Chávez o se inclinan por el candidato de la oposición Enrique Capriles para que gobierne esa Nación en el periodo 2013 a 2019.
En la mayoría de los casos, las elecciones en un país sudamericano deberían de ser noticia de unos cuantos días antes y unos días después para masticar los resultados y olvidarnos de qué sucedió o quién ganó o perdió en las elecciones generales. Sin embargo, Hugo Chávez se ha encargado de hacer importantes la elecciones en la que él denomina la República Bolivariana de Venezuela, y es que este militar, caudillo de golpe de Estado y populista nato se ha dado a la tarea de involucrar a su país en una especie de cruzada por reimplantar sistemas anacrónicos, no solo en Venezuela si no en todos y cada uno de los países en donde pueda tener oportunidad. Sin duda lo sueños de Chávez no llegarían muy lejos si Venezuela no estuviera bendecida con enormes recursos naturales como petróleo o gas natural que convierten al país en un botín apetecido para muchos y perfecto instrumento para generar influencias hacia sus vecinos. Chávez, en su oportunidad, aprovecho el desencanto generalizado de los venezolanos hacia la clase política que por años gobernó y saqueo a este hermoso y rico país y ya electo como Presidente, se fue adueñando poco a poco del Estado y sus instituciones hasta perpetuarse en el poder por más de diez años, enfrentando en elección tras elección a una oposición fragmentada que no representaba en sí ningún rival o problema para las constantes y consecutivas victorias electorales del caudillo venezolano. Para estas elecciones, sin embargo, la oposición se organizó, realizó unas elecciones primarias de donde salió un solo candidato para representar a los partidos de oposición que realmente pueden enfrentar al todopoderoso presidente Chávez y eligieron a Henrique Capriles, un político y abogado que ha sido Presidente del Congreso, Alcalde y Gobernador y que aglutina a su alrededor el descontento general que han generados los repetidos periodos de Chávez en el poder.
Sin duda como guatemaltecos no deberíamos tener un interés marcado por lo que suceda en Venezuela este domingo, sin embargo, la constante de Chávez por entrometerse o influenciar a otros países de la región hacen que cuando menos yo sienta esperanza de que gobierno de Chávez termine, de la manera correcta, a fuerza de votos y los venezolanos puedan vivir en un mejor país, ajenos a sueños de verano de un caudillo que ha hecho que Venezuela, a pesar de sus riquezas, viva nuevamente en medio de un sistema que no permite el desarrollo de su ciudadanos y donde la pobreza campea a sus anchas. La esperanza por supuesto está en que la madurez del pueblo de Venezuela triunfe sobre los augurios de confrontaciones y violencia que recientemente se ha vivido en torno a las elecciones y que ya han cobrado la vida de líderes opositores.