Por poco meto las patas… y en Marte


Cavilaba acerca de que si sólo cada cinco o 10 años hubiese una noche estrellada, la mayorí­a de terrí­colas no dormirí­amos para apreciar la maravilla del universo, cuando leí­ un mensaje electrónico que indicaba que dentro de pocas semanas serí­amos testigos de un fenómeno espectacular, porque durante los meses de julio y agosto la Tierra tendrí­a el encuentro más cercano con Marte que se tenga referencia en la historia planetaria, en una distancia tan cercana como no ha ocurrido durante los últimos cinco mil años.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Según esta versión, pueden pasar 60 mil años para que vuelva a suceder igual portento, aunque en el año 2,287 habrá otra aproximación, pero no tan inmediata como la que acontecerí­a el 27 de agosto entrante, cuando Marte se acercarí­a a la Tierra a una distancia tan próxima que estarí­a cercano a la Luna.

Según ese correo electrónico, el Planeta Rojo se verí­a casi del mismo tamaño que el satélite de la Tierra, a simple vista, es decir, sin necesidad de utilizar instrumentos especiales. Cuando llegué a este párrafo del mensaje, debidamente ilustrado con imágenes siderales, ya me entraron serias dudas en torno a la veracidad de la información, porque un fenómeno de esta naturaleza provocarí­a desastres en nuestro planeta, sobre todo por los efectos en el  mar.

Menos mal que recapacité a tiempo, porque el correo iba a convertirlo en un formal artí­culo de opinión, pensando que a mis contados lectores les interesarí­a conocer estos datos y que estarí­an atentos a las fechas mencionadas para observar lo que iba a acontecer ante nuestros ojos, de suerte que opté por llamar a quien considero el más autorizado en la materia, el director del Insivumeh.

El ingeniero Eddy Sánchez escuchó paciente y amablemente mi explicación y mis dudas, y luego me sacó de mi error, al desmentir categóricamente esa información, con lo que me evitó que yo metiera las patas pública y profundamente, además de hacer el ridí­culo ante ustedes. Supongo que cuando el experto escuchó mi pregunta, ha de haber sonreí­do a causa de mi candidez.

ACLARACIí“N: a mi artí­culo del sábado pasado. La abogada Gladis Monterroso aclara «1- Mi secuestro y posterior liberación no fue inmediato. Estuve 13 horas secuestrada y vejada. 2- Nunca me opuse que la CICIG fuera querellante adhesiva. Solicité que no fuera la fiscalí­a que coordina ese ente la que realizara las investigaciones, por sus múltiples violaciones al debido proceso. 3- Sólo quien ha sufrido lo que yo sufrí­ me puede comprender».

(¡Quí­teme las manos de encima, que la que se está ahogando es mi mamá! le exige una guapa muchacha con minúsculo bikini al salvavidas Romualdo Tishudo, cuando éste se lanzó al mar en cumplimiento de su deber).