Cavilaba acerca de que si sólo cada cinco o 10 años hubiese una noche estrellada, la mayoría de terrícolas no dormiríamos para apreciar la maravilla del universo, cuando leí un mensaje electrónico que indicaba que dentro de pocas semanas seríamos testigos de un fenómeno espectacular, porque durante los meses de julio y agosto la Tierra tendría el encuentro más cercano con Marte que se tenga referencia en la historia planetaria, en una distancia tan cercana como no ha ocurrido durante los últimos cinco mil años.
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Según esta versión, pueden pasar 60 mil años para que vuelva a suceder igual portento, aunque en el año 2,287 habrá otra aproximación, pero no tan inmediata como la que acontecería el 27 de agosto entrante, cuando Marte se acercaría a la Tierra a una distancia tan próxima que estaría cercano a la Luna.
Según ese correo electrónico, el Planeta Rojo se vería casi del mismo tamaño que el satélite de la Tierra, a simple vista, es decir, sin necesidad de utilizar instrumentos especiales. Cuando llegué a este párrafo del mensaje, debidamente ilustrado con imágenes siderales, ya me entraron serias dudas en torno a la veracidad de la información, porque un fenómeno de esta naturaleza provocaría desastres en nuestro planeta, sobre todo por los efectos en el  mar.
Menos mal que recapacité a tiempo, porque el correo iba a convertirlo en un formal artículo de opinión, pensando que a mis contados lectores les interesaría conocer estos datos y que estarían atentos a las fechas mencionadas para observar lo que iba a acontecer ante nuestros ojos, de suerte que opté por llamar a quien considero el más autorizado en la materia, el director del Insivumeh.
El ingeniero Eddy Sánchez escuchó paciente y amablemente mi explicación y mis dudas, y luego me sacó de mi error, al desmentir categóricamente esa información, con lo que me evitó que yo metiera las patas pública y profundamente, además de hacer el ridículo ante ustedes. Supongo que cuando el experto escuchó mi pregunta, ha de haber sonreído a causa de mi candidez.
ACLARACIí“N: a mi artículo del sábado pasado. La abogada Gladis Monterroso aclara «1- Mi secuestro y posterior liberación no fue inmediato. Estuve 13 horas secuestrada y vejada. 2- Nunca me opuse que la CICIG fuera querellante adhesiva. Solicité que no fuera la fiscalía que coordina ese ente la que realizara las investigaciones, por sus múltiples violaciones al debido proceso. 3- Sólo quien ha sufrido lo que yo sufrí me puede comprender».
(¡Quíteme las manos de encima, que la que se está ahogando es mi mamá! le exige una guapa muchacha con minúsculo bikini al salvavidas Romualdo Tishudo, cuando éste se lanzó al mar en cumplimiento de su deber).