La situación en los ferrocarriles y en los transportes urbanos volvía poco a poco a la normalidad este viernes en Francia, tras un paro de nueve días contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación, movimiento «suspendido» por un mes gracias a las negociaciones.
La circulación de trenes y transportes urbanos volvía poco a poco a la normalidad el viernes en Francia, luego de una huelga de nueve días consecutivos contra una reforma de los regímenes especiales de jubilación, «suspendido» tras el inicio de negociaciones, el miércoles.
En París, más o menos el 80% de los buses y metros circulaba en la mañana del viernes.
La situación mejoraba también en los trenes suburbanos que unen la capital francesa con las comunas del extrarradio, que habían registrado grandes trastornos o estuvieron paralizados durante la huelga.
Todos los Trenes de Alta Velocidad (TGV) entre París y las provincias, así como los del servicio internacional debían funcionar normalmente, según la dirección de la estatal empresa de ferrocarriles (SNCF). Los del servicio interprovincial circularán parcialmente.
La situación debería quedar completamente normal este fin de semana.
Reunidos en asambleas generales en los distintos centros laborales, los ferroviarios votaron el jueves una suspensión del movimiento mientras duren las negociaciones tripartitas – sindicatos, empresa y Estado – iniciadas el miércoles.
Dichas conversaciones en torno a la reforma de los regímenes especiales de jubilación, meollo del conflicto, deberían durar un mes.
Haciendo un balance de esta primera etapa del conflicto, este viernes, las posiciones de los sindicatos aparecían divergentes.
Christián Mahieux, secretario federal del sindicato Sud-Rail, segundo en importancia entre los ferroviarios, que exigía el retiro de la reforma, expresó su «enorme decepción en relación a la coyuntura».
De su lado, la filial ferroviaria de la Confederación general del Trabajo (CGT) saludó los «primeros puntos anotados», en particular la integración de las primas en el cálculo de las pensiones de jubilación.
La CGT destacó que las negociaciones en ferrocarriles, previstas hasta el 18 de diciembre, se desarrollarán «bajo control de los trabajadores ferroviarios» que serán solicitados si fuese necesario.
En la RATP, la empresa de transporte urbano de París, las negociaciones se reinician el lunes y deberían durar hasta el 13 de diciembre.
El sindicato Sud de la RATP celebraba este viernes un consejo para discutir la posibilidad de lanzar una nuevo movimiento de huelga «alrededor del 18 o el 20 de diciembre».
El gobierno considera ahora que la reforma de los regímenes especiales de jubilación es algo ya adquirido, porque los decretos «estarán dentro de un mes, o un mes y medio», indicó el viernes el consejero social del Elíseo, Raymond Soubie.
No obstante las divergencias sobre el balance del paro, parecía existir unanimidad entre los diversos sindicatos de que este reintegro al trabajo es sólo una «suspensión» del movimiento, dejando entender que podría reiniciarse dentro de un mes, cuando terminen las negociaciones.
De todas maneras, todo indica que las tratativas en el sector del transporte se desarrollarán en un clima social general particularmente tenso.
Después de una huelga de cinco días de las azafatas y auxiliares de vuelo de Air France a fines de octubre, varios sindicatos deben hacer a mediados de diciembre un balance sobre las negociaciones, evocando una posible huelga alrededor de la Navidad.
Luego de un paro de 24 horas el 20 de noviembre, los sindicatos de empleados públicos amenazaron con una nueva jornada de acción para comienzos de diciembre, en demanda de mejores sueldos y contra la supresión de 22.900 puestos de trabajo, la mitad de ellos en la educación.
Un 53% de franceses, según un reciente sondeo, apoyan la protesta de los funcionarios, lo que puede acentuar el descontento popular frente al aumento en el precio de los alimentos, la gasolina y los alquileres.