Por la unidad


Cita. La ex candidata presidencial, Ségolí¨ne Royal (C), al llegar a una reunión con miembros del Partido Socialista.

El Partido Socialista (PS) francés intenta mantener sus filas unidas para conseguir un número de votos respetable en las legislativas de junio tras la derrota en las presidenciales de su candidata, Ségolí¨ne Royal, cuyo papel futuro en el partido es una gran incógnita.


El viernes, la gran perdedora de las presidenciales del pasado domingo, en las que el conservador Nicolas Sarkozy se proclamó presidente, anunció que «no tení­a la intención» de luchar para ser reelegida diputada con el fin de no acumular cargos.

«Aunque la ley me lo autoriza (…) estoy aplicando para mí­ misma este principio que he defendido durante la campaña presidencial», declaró Royal, que fue diputada en la legislatura que está terminando y es además presidenta de la región de Poitou-Charentes (oeste).

No obstante, sus fieles consideran que si su objetivo es convertirse en la primera mujer presidenta de la República en 2012, serí­a importante estar presente en la Asamblea Nacional como jefa de la oposición parlamentaria.

El sábado, el PS celebrará un Consejo nacional consagrado totalmente a las legislativas del 10 y 17 de junio.

La reunión servirá para hacer balance de la derrota, la tercera consecutiva del partido en unas presidenciales, que ya motivó numerosos ataques cruzados en el seno de esta formación, que tiene pendiente una severa renovación para recuperar la fuerza perdida.

Sin embargo, no será la hora de los ajustes de cuentas, como ya advirtió el primer secretario del partido, Franí§ois Hollande, que es además compañero sentimental de Royal.

Todos los pesos pesados del socialismo francés parecen haber entendido el mensaje y la palabra «unidad» era la más repetida esta semana en la boca de los responsables del partido.

De cara a las legislativas, Hollande propuso esta semana crear una dirección «colectiva» de la formación.

El objetivo del encuentro del sábado será ver por tanto cómo dar un lugar en este consejo colegiado a personalidades como Dominique Strauss-Kahn o Laurent Fabius, que lucharon por ser candidatos del partido contra Royal.

«Nos hace falta rápidamente un lí­der capaz de poner de nuevo la máquina en marcha», declaró el viernes el ex ministro Pierre Moscovici.

Además, la reunión deberá fijar los pilares de un programa y reflexionar seria y pragmáticamente sobre las posibles alianzas de la formación, hacia la izquierda y el centro, con el fin de construir un bloque fuerte frente a una derecha que desea tener «todos los poderes», según Hollande.

Según los sondeos, el PS conseguirí­a entre 158 y 200 diputados de un total de 577 en las legislativas.

En este momento, la Asamblea Nacional francesa o Cámara de Diputados cuenta con 359 representantes de la UMP (derecha en el poder), 149 socialistas, 29 centristas y 35 miembros de otros partidos minoritarios o independientes.

La reunión del sábado será el momento también de preguntarse cuál será el papel de Royal en el futuro más inmediato.

Desde la derrota del domingo, la candidata, secundada por otros miembros del partido, subrayó la necesidad de llevar a cabo una renovación profunda de la formación, a imagen de lo ocurrido en la mayorí­a de paí­ses de Europa, y se dijo dispuesta a liderarla.

Durante su campaña, Royal intentó de forma independiente y acelerada imponer esta refundación del partido y rompió numerosos tabúes, como la apertura hacia los polí­ticos centristas.

Esta semana, Strauss-Kahn comenzó a hacerle sombra y se convirtió en otro portavoz del cambio y en el defensor de un bloque «eficaz, creí­ble y concreto».

Sin embargo, este viejo lobo del socialismo, bastante orientado hacia el centro, fue el primero en reconocer que Royal «habí­a hecho más por renovar el partido en nueve meses que la propia formación en cuatro años».

Está claro que una vez pasadas las legislativas, el socialismo francés deberá «empezar de cero», como han sugerido sus portavoces, y reformarse sin complejos, después de que las urnas dejaran clarí­simo que no podrá volver a ganar unas elecciones apoyándose únicamente en sus aliados tradicionales.

158 y 200 diputaciones podrí­a alcanzar el Partido Socialista francés en las próximas elecciones legislativas.