Por el orden… pido la palabra…


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Por el orden institucional, por la dignidad de la Nación, pido la palabra Y en mi nombre y nada más que eso, como guatemalteco, exijo a un organismo legislativo y a los partidos políticos, que ya dejen ese manto de vergüenza e ignominia que los cubre: que abandonen las ambiciones desmedidas que a sus integrantes los arrollan con ímpetu y que, si quiera por el nombre que sus miembros heredarán a sus hijos que TRABAJEN; QUE TRABAJEN PORQUE PARA ESO SE LES PAGA Y SE LES PAGA DEMASIADO PARA NO HACER NADA.

Héctor Luna Troccoli


Pido que el congreso deje de ser el circo de lo grotesco y el estigma de un país, que observa indiferente como sonríen, como se ausentan, como ignoran las obligaciones que la Constitución les impone.

   Pido la palabra para que los diputados dejen de ser payasos o de saltar de un lado a otro para adquirir la oportunidad de seguir ganando más y haciendo también más negocios  sucios. Su desfachatez va de la mano con la de los funcionarios de los otros órganos del Estado, que aparentemente solo han utilizado los poderes que les produce más riqueza, o viajes, o prepotencia, o abusos o la corrupción. Trabajen y dejen las payasadas para ocasiones propicias, cuando de verdad existan guatemaltecos felices como dijo una “encuesta” totalmente inaudita.

Pido la palabra por el orden que dan los valores, que aunque escondidos, aún pueden encontrarse en Guatemala, para que prevalezcan esos valores de honestidad, trabajo y verdadero amor hacia el país que están asesinando.

  Pido la palabra para que las instituciones de justicia no sean manipuladas por el tráfico de influencias por la desvergonzada e insolente actitud de algún abogado que desprestigia aún más esta ya desprestigiada profesión; para que los jueces no estén ocupando las primeras filas de la corrupción y con la mano tendida para recibir sobornos de quien sea y cuando sea, pisoteando un Código de Ética que no se cumple, ni se cumplirá jamás. Pido un Ministerio Público valiente y totalmente imparcial que no se deje llevar ni por los que están aquí o los que están allá y una corte de constitucionalidad que interprete sabiamente la constitución y no la manipule, ni cambie su sentido conforme a la interpretación que quieren llenar de sabiduría de letrina pública quienes ven significados diferentes en su contenido y que creen que Dios, es apenas, un fiel servidor de sus integrantes.

   Pido al ejecutivo, al gobierno actual y sus integrantes, que arrojen la mentira a la basura. Que no nos vengan a jurar que el hambre cero ya va convirtiéndose solo en un recuerdo ingrato de las clases mas pobres del área rural; que no repitan cuan loros furibundos que la violencia y los ataques contra las mujeres y los niños han cesado; que por doquier se respira transparencia y honradez y que la corrupción no existe Que ya no defiendan a sus benefactores mineros, de telefonía, de medicinas, de la construcción, de los oligopolios, monopolios y encumbrados mercaderes del dinero, como los narcotraficantes, sino, como Jesucristo, los saquen a latigazos del templo llamado Guatemala. Es preferible mantener el silencio insultante del congreso y no abrir la boca para lanzar mentiras al viento.

 Pido la palabra por el orden  porque ya este país se ha convertido en un nuevo campo de lucha, de estafa de sueños, de ocultador de realidades y de vergüenza profunda para las generaciones que vienen. Que la burocracia sea no un nido de haraganes o vivero de tecnócratas, sin capacidad alguna, sino verdaderos servidores del Pueblo, el único que es su JEFE. Por el orden honesto del país, pido la palabra…

JORGE ARENAS MENES. Con profunda pena llena de remembranzas, recibí la triste noticia de la muerte de Jorge Arenas, un amigo noble, un buen político, inteligente, conciliador, de los que faltan en Guatemala Mis condolencias a su familia, en especial a sus hermanos Enrique y Ricardo. Su ejemplo es lo mejor que queda. Descanse en Paz.