La cuenta regresiva para la integración de la Comisión de Postulación para la elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones del Organismo Judicial ya dio inicio.
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El citado proceso ha acaparado la mirada de la sociedad civil y los sectores políticos, y aún más luego que el Congreso de la República cerrara la puerta a la posibilidad de aprobar una ley a favor de la objetiva fiscalización y transparencia de las comisiones de postulación.
A partir de ese hecho, calificado por muchos como un «bloqueo político» y «golpe de impunidad», las dudas comenzaron a flotar en el aire y las previsiones no parecen ser muy alentadoras.
La citada Comisión recibirá más de 700 expedientes de juristas de todo el país, quienes aspiran a ocupar un cargo como magistrados de la Corte Suprema de Justicia o Salas de Apelaciones, de los cuales preseleccionará a un grupo que finalmente será electo por el Congreso de la República.
Previo a ese proceso, organizaciones de la Sociedad Civil han demandado que el mismo sea transparente y tenga acceso a la fiscalización para evitar el involucramiento de poderes ocultos y políticos dentro del mismo.
Pero, ¿cuáles son los riesgos que corre la administración de justicia?, ¿cuáles son las demandas de la sociedad civil?, ¿en qué cambia el proceso luego que el Congreso no aprobara la iniciativa que regularía las comisiones de postulación?
PANORAMA
Nineth Montenegro, titular de la Comisión de Reformas al Sector Justicia y diputada de Encuentro por Guatemala, reconoce que el panorama en ese proceso próximo es «oscuro», y ve en él la necesidad inmediata de «que se haga la luz», dijo.
Para la diputada, quien impulsó la citada iniciativa de ley, el hecho que el propio poder ejecutivo quiera llevar al parlamento una iniciativa «propia», demuestra la falta de voluntad política para mejorar la transparencia en ese tema.
Pero el panorama parece aún más tétrico: «Aparentemente ya todo está dicho, las planillas ya están estructuradas y hasta se han dicho nombres», agrega Montenegro sobre el tema. Para la parlamentaria la presencia del relator de Naciones Unidas en materia Judicial «podría hacer que las cosas varíen», espera.
Pero el temor de los sectores políticos y sociales que exigen transparencia en el proceso va más allá de la politización de las elecciones, «el mayor temor es que las mafias tengan el control del sistema de justicia y penetren y estropeen el Estado de Derecho», comentó Montenegro.
PODER LATENTE
Carmen Aída Ibarra, representante del Foro Guatemala, indicó que aunque el riesgo no es exclusivo de esta coyuntura ya que el influjo de poderes criminales alrededor de la elección de Magistrados para la CSJ ha estado presente en procesos anteriores, «se ha incrementado la fuerza y la incidencia de este tipo de grupos», declaró.
Ibarra criticó severamente el pronunciamiento de la Junta Directiva del CANG en cuanto que «quiere coartar la intervención ciudadana» (Lea cambio de discurso), lo cual para la entrevistada envía un fuerte mensaje sobre «un poder jurídico que está dominado por procesos políticos como la elección de autoridades judiciales y que es un poder jurídico antidemocrático. Es muy peligroso para Guatemala que fuerzas antidemocráticas estén controlando ese poder e incidan en la administración del Estado y de la justicia», expuso.
La analista también insistió en que el proceso debe ser democrático, público y transparente una vez haya sido conformada la comisión: «Que hagan público el proceso de selección, es decir, que informen sobre qué méritos ven en unos candidatos y cuáles no ven en otros y sobre todo que haya criterios en el proceso de selección en el sentido que las comisiones busquen que los candidatos sean idóneos, tengan ética y excelencia profesional», sugiere Ibarra.
CAMBIO DE DISCURSO
El Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala emitió la semana recién pasada un comunicado oficial en el que manifiesta su «profunda preocupación por las constantes intromisiones, opiniones anticipadas, descalificaciones y faltas de respeto» hacia ese órgano relacionadas al proceso de elección e integración de las Comisiones de Postulación para la elección de Magistrados, las cuales calificaron de «inaceptables».
En el documento publicado también hacen un llamado a las personas jurídicas o individuales para que «se abstengan de entorpecer el proceso necesario», el cual, insisten, está siendo regulado por la Constitución y leyes vigentes.
El 8 de mayo último, í“scar Cruz, presidente del CANG, ratificó todos los puntos detallados en el comunicado publicado semanas atrás; sin embargo, lanzó un llamado al involucramiento ciudadano en el proceso.
«Hago un llamado a que nos involucremos en este proceso tan importante para el país y en especial a los sectores de la sociedad civil para que todas sus dudas y sugerencias las hagan llegar a la Comisión de Postulación, encargada de seleccionar los profesionales electos por el Congreso», indicó.
ANíLISIS
Marco Antonio Canteo, director del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, explicó que aunque no hubo voluntad política para aprobar la iniciativa legislativa que regularía las comisiones de postulación, la normativa actual tiene rango constitucional y que mientras no se cambie la Constitución, ésta seguirá así a pesar de las críticas.
El experto explicó que en el contexto del «retorno a la democracia» se intentó ese sistema de elecciones y enfatizó que la propuesta constitucional no es una idea mala: «lo que trabaja mal es su funcionamiento y es porque se han politizado todas las instituciones y representantes a la comisión de postulación y ahí surgen los intereses oscuros que se crean para negociar la impunidad por las vías de la justicia», opinó.
Canteo no negó que los partidos políticos tienen incidencia en los decanos rectores de universidades y el Colegio de Abogados, y agregó que ello provoca malas prácticas en esa elección: «si hubiesen instituciones sanas lo que la Constitución manda no generaría tantas dudas alrededor del funcionamiento», dijo.
Para el entrevistado, el gran reto es hacer transparente el proceso de elección a cargo de la Comisión de Postulación y que ésta demuestre la voluntad política que el Congreso no tuvo: «debe abrir audiencias públicas a la elección de magistrados porque si se hace en secreto sólo van a aumentar las sospechas de que hay intereses oscuros dentro de él», enfatizó.
Canteo finalizó indicando que los intereses oscuros se deben a que detrás de instituciones que dan vida a las comisiones hay partidos políticos, donde hay personajes vinculados a crímenes del pasado y graves violaciones a los derechos humanos, indicó.
DESDE ADENTRO
Luis Fernández Molina, actual magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se refirió a que los escenarios de esta elección son formalmente iguales pero que han variado con los agravantes que representan todas las críticas actuales al sistema judicial y en particular a la Corte de la que es parte y que en ese marco se hace necesario aumentar la transparencia.
Para Fernández «siempre hay posibilidad que uno y otro jurista poco calificado se cuele», por lo que es partidario no sólo de la transparencia sino de la «forma» de la elección: «que la mayoría de candidatos sean calificados y apolíticos (…) en realidad creo que no hay nadie químicamente puro, pero para mi también debería haber más gente mayor y más mujeres, más gente de la provincia, más académicos, y por supuesto una cuota bastante grande a un grupo de jueces y magistrados con una hoja intachable dentro del OJ», explicó.
Para el magistrado consultado el común denominador que debe prevalecer en estas elecciones es que no haya «facturas o compromisos políticos pendientes» y agregó que la mayor debilidad de ese proceso es que «la última palabra la tiene el Congreso; y aunque no es culpa de ellos desde el principio se arman estructuras que no permiten la actuación aislada de un jurista en ese proceso», indicó.
Fernández criticó además que el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) (quien conforman a nueve electores en la comisión) «promueven el pase a grupos que invierten mucho en su campaña interna proselitista y quien no pertenece y se aliste en esos grupos no tiene chance de acceder a un puesto», dijo.
La Constitución de la República en su artículo 215 establece: Elección de la Corte Suprema de Justicia.
Los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia serán electos por el Congreso de la República para un período de cinco años, de una nómina de veintiséis candidatos propuestos por una comisión de postulación integrada por un representante de los Rectores de las Universidades del país, quien la preside, los Decanos de las Facultades de Derecho o Ciencias Jurídicas y Sociales de cada Universidad del país, un número equivalente de representantes electos por la Asamblea General del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala y por igual número de representantes electos por los magistrados titulares de la Corte de Apelaciones y demás tribunales a que se refiere el artículo 217 de esta Constitución.
La elección de candidatos requiere del voto de por lo menos las dos terceras partes de los miembros de la Comisión.
En las votaciones tanto para integrar la Comisión de Postulación como para la integración de la nómina de candidatos, no se aceptará ninguna representación.
Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia elegirán, entre sus miembros, con el voto favorable de las dos terceras partes, al presidente de la misma, el que durará en sus funciones un año y no podrá ser reelecto durante ese período de la Corte.
La Constitución establece que los requisitos para optar a ese cargo son:
Para ser electo magistrado de la Corte Suprema de Justicia, se requiere, además de los requisitos previstos en el artículo 207 de esta Constitución, ser mayor de cuarenta años, y haber desempeñado un período completo como magistrado de la Corte de apelaciones o de los tribunales colegiados que tengan la misma calidad, o haber ejercido la profesión de abogado por más de diez años.