Políticos a la hoguera


javier-estrada

No se equivoque. No es lo que usted está pensando o lo que muchos desearían. Los políticos corruptos ardiendo en el fuego del infierno. Si existiera, el infierno no sería suficiente para ellos.

El tema es que faltan dos años para las elecciones y los políticos ya están en campaña electoral. Y es que no tiene nada malo hablar de política o de ideologías partidarias. Al contrario. Eso es bueno.

Javier Estrada Tobar
jestrada@lahora.com.gt


El problema radica en que los políticos desde ya están comprando votos, con discursos, canciones y regalos, y los votantes todavía no superamos el trauma de la última elección, tan decepcionante como las anteriores.

“Políticos a la hoguera” significa que se están quemando. Y no es que haya alguien arrojándoles combustible y fósforos. Es que ellos se están “quemando” en su propia hoguera, adelantando la campaña política.

Se están encargando de cansar a la gente y de crear un repelente social contra las organizaciones políticas, fomentando así el desánimo y la apatía hacia la participación.

No está en campaña, pero el ministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi, tiene tanta participación en los actos oficiales junto al Presidente y la Vicepresidenta, que se está convirtiendo en una figura popular en todo el país, cada vez que inaugura una carretera, puente u otra obra vial.

El problema es que el electorado le asociará con la actual gestión de Gobierno, que no se caracteriza precisamente por cumplir con sus promesas de seguridad y combate a la pobreza.

Sandra Torres y Manuel Baldizón, otrora aliados políticos, figuran poco en los medios nacionales, pero están haciendo un gran trabajo de campaña en localidades rurales. Ambos tienen un gran poder de convocatoria y eso se refleja en sus actividades.

Pero se pueden confundir, porque las personas que llegan a sus mítines también van a los que organizan otros partidos, y es que, por necesidad, la gente solo intenta ubicar qué político le “ofrece más”.

En el caso de Roberto Alejos, su aventura ha llegado fuera de las fronteras y ha estado manteniendo estratégicas reuniones con líderes migrantes, al tiempo que en el Congreso se habla de habilitar el voto en el extranjero. Y no parece que sea una coincidencia.

Roberto González, Mario Estrada y otros políticos también mueven las aguas electorales, en busca de posicionarse para la carrera presidencial, en la que esperan ser los vencedores, aunque al final los grandes “ganadores” solo pueden ser los financistas de campaña más “astutos”.

En medio de esta competencia, que deja poco tiempo para pensar y meditar sobre el civismo, pocos se dan cuenta que están cansando al electorado antes de la cita con las urnas y en vez de posicionarse como líderes, figuran como máquinas para hacer promesas.

Como se dice coloquialmente, se están quemando y de esa forma están devaluando la política a un simple mercado de votos.

Tienen otra opción. Pueden –y deberían fortalecer– sus partidos formulando verdaderas políticas públicas y desarrollando planes de trabajo, promoviendo la formación de cuadros políticos y estableciendo mecanismos de  participación en sus agrupaciones que permitan un verdadero cambio en Guatemala.

También pueden seguir con la misma estrategia y mantener el círculo vicioso de las campañas y las elecciones viciadas. Pasarán muchos años y las cosas seguirán siempre igual, pero llegará el día en que  haya fuego de verdad para todos.