Polí­tica y petróleo



Al margen de que en Guatemala vayamos a depender mucho en el futuro inmediato de la polí­tica, en el buen sentido del término, para paliar la crisis del petróleo que afecta al mundo entero, es importante señalar que esa situación de precios exacerbados tiene mucho que ver ya no sólo con la demanda mayor planteada por las nuevas potencias económicas como China y la India, sino también con las decisiones polí­ticas tomadas en Estados Unidos durante esta administración republicana que dirige el señor Bush, porque no es posible entender lo que ocurre actualmente sin tomar en cuenta el impacto que ha tenido la guerra en Irak y las amenazas constantes contra Irán.

En el primer caso es evidente que el Gobierno norteamericano no ha logrado estabilizar al paí­s invadido y que por lo tanto hay una situación extremadamente difí­cil porque tiene que mantener sus tropas en un paí­s adverso, donde la gente no reaccionó en la forma en que lo habí­an vaticinado los servicios de inteligencia. Por el contrario, la oposición a Estados Unidos sigue creciendo y a la par de la incapacidad del gobierno impuesto por los ocupadores (con fachada de ejercicio democrático) aumenta la frustración entre la gente.

A la par está Irán con su programa nuclear y ahora fortalecido por el apoyo de Rusia cuyo Presidente, Vladimir Putin, no dudó en extender no sólo la mano al Gobierno de Teherán, sino que además pronunció discursos advirtiendo a Estados Unidos sobre las consecuencias de cualquier intervención contra el gobierno iraní­. Y eso que Estados Unidos ya estaba prácticamente maniatado, porque las necesidades impuestas por Irak y Afganistán le impiden enviar más tropas a otros sitios del planeta y su poderí­o militar, que sigue siendo enorme, se convierte en pieza inútil al quedar atrapado en esos dos paí­ses donde la guerra no tiene visos de terminar, mucho menos de que pueda ser ganada en el corto plazo.

Todo ello, decisiones polí­ticas totalmente erradas, han minado la capacidad militar del imperio que además está en crisis económica y que sin duda pasa uno de sus peores momentos cabalmente por el papel que ha desempeñado este gobierno. Nunca como ahora el imperio se habí­a visto tan comprometido por los errores de un gobernante, pero hay que decir que las consecuencias son globales y que no sólo Estados Unidos paga el pato de esas decisiones erradas, sino que lo hacemos todos los habitantes del planeta. La crisis del petróleo es consecuencia de la guerra que, para quedarse con el petróleo de Irak y beneficiar a sus amigos petroleros, inició el presidente Bush con el incondicional apoyo de su Vicepresidente, ambos con amplios y conocidos intereses en la industria del crudo.