Durante el desarrollo del presente milenio, Guatemala enfrentará las implicaciones de un gran deterioro ambiental. Sus proporciones serán tan amplias que, de no actuar con racionalidad, grandes espacios de su territorio podrán convertirse en inhabitables. Ante esta realidad, las guatemaltecas y guatemaltecos deben exigir una planificación ecológica adecuada para proteger sus riquezas naturales. La tala inmoderada, el incendio de bosques, la contaminación y las tendencias ecocídicas en general, ejemplifican brevemente lo anterior.
ccaceresr@prodigy.net.mx
Es necesario promover la planeación ambiental con participación de toda la población. Los ciudadanos y ciudadanas pueden lograr cambios en su calidad de vida, cuya base sea el desarrollo social sostenible y, para lograrlo, debe impulsarse una política educativa nacional de protección y respeto a nuestros recursos naturales, con el propósito de eliminar actitudes agresivas hacia el ambiente. Esta situación incluye cambiar patrones de consumo y crear oportunidades de progreso para diferentes grupos de nuestra sociedad.
El potencial productivo de los recursos naturales debe dirigirse a erradicar la pobreza y extrema pobreza. Es necesario vincular desarrollo económico y social con equidad, junto al manejo sostenible de los recursos naturales, para mejorar la calidad del ambiente en nuestra nación. De igual manera, con base en la negativa experiencia de incendios forestales, contaminación del aire y aguas, la planificación ambiental debe darle prioridad a normas y acciones de carácter preventivo. Es más conveniente evitar daños que invertir en sus reparaciones.
En el diseño de políticas relativas al entorno natural, debe fomentarse la responsabilidad social, procesar consensos e informar a la sociedad, con el propósito de lograr un mayor nivel de compromiso en la creación de alternativas. En otras palabras, resolver los problemas del ambiente con una visión democrática.
íšnicamente con el compromiso social de hombres y mujeres en la defensa de su naturaleza, se podrá consolidar una legislación para el reciclaje y disposición final de los residuos que genera la industria.
Este aspecto también significa combatir la cultura del desperdicio. La reglamentación debe incluir el control de la emisión de sustancias contaminantes en la industria, medios de transporte y domésticos. La presencia de organizaciones nacionales e internacionales vinculadas a la protección del ambiente, permitirá promover la defensa de especies de flora y fauna en peligro de extinción e impulsar programas para áreas naturales protegidas.
Los seres humanos constantemente procuramos nuestro bienestar. Esto no es ningún problema; sin embargo, no se deben arruinar los elementos indispensables para la continuidad de la vida de otras especies y para nuestra propia sobrevivencia. No debemos romper el equilibrio ecológico ni alterar irracionalmente lo que está presente.
En Guatemala es fundamental impulsar una propuesta, cuya base se encuentre en el desarrollo económico sostenible para aprovechar las potencialidades de nuestra nación y anular los intereses mercantiles de explotación irracional de recursos. En un sentido ecológico propiamente dicho, contemplaremos la presencia humana como factor básico en el equilibrio de los ecosistemas -esencialmente un término más técnico para decir naturaleza-, que es el propósito al estudiar la ecología y que nos sitúa objetivamente, dándonos perspectivas de viuda y crecimiento, en los cuales se contemplan los procesos evolutivos hábitat-ser humano.