La policía griega prevé una fuerte movilización este fin de semana para recibir la llegada a Atenas de la llama olímpica, que el domingo será entregada a los organizadores chinos de los Juegos de Pekín, en un intento por evitar que se repita el incidente ocurrido en Olimpia.
Más de dos mil policías se desplegarán durante dos días en la capital.
La llama llegará a Atenas el sábado por la noche, dormirá en la Acrópolis, y el domingo por la mañana reanudará el relevo por la ciudad antes de la ceremonia por la tarde en el estadio de mármol, escenario de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896.
«Se desplegarán policías incluso entre la multitud para prevenir cualquier acción violenta contra los corredores o los responsables, así como cualquier manifestación de opositores, al paso de la llama, en el estadio donde se celebrará la ceremonia y en los alrededores», explicó el portavoz de la policía, Panayotis Stathis.
El lunes en Olimpia, el secretario general y fundador de Reporteros sin Fronteras, Robert Menard, y otros dos militantes lograron desplegar una pancarta y gritar consignas durante el discurso de un responsable chino del Comité Organizador de los Juegos, Liu Qi.
La ONG reclama que los jefes de Estado y Gobierno boicoteen la ceremonia de inauguración de los Juegos el 8 de agosto para protestar contra la represión china en Tíbet. Una idea que se debate actualmente en el seno de la Unión Europea, donde cuenta con partidarios.
Tras este inicio tumultuoso, el recorrido de la llama continuó sin problemas durante la semana por Grecia.
Un único incidente se registró la noche del jueves en Salónica (norte), donde unos 15 manifestantes hostiles al régimen de Pekín fueron mantenidos a distancia de la antorcha por un cordón de policías y dos personas fueron arrestadas brevemente tras haber intentado desplegar una pancarta.
Para evitar todo incidente, el recorrido de los corredores está siempre estrictamente protegido por un cordón policial cuando llega a las ciudades. Oficiales de seguridad acompañan constantemente a la llama.
En el estadio de mármol, en el centro de Atenas, donde la llama será entregada a los organizadores chinos, «si alguien se mueve, que esté acreditado o no, será detenido», insistió Stathis. En la entrada del estadio, donde están prohibidas pancartas, banderolas y todo objeto que pueda servir de proyectil, los espectadores serán sometidos a cacheos.
«Con unos 20.000 espectadores, la operación se anuncia difícil pero queremos pensar que todo irá bien», agregó.
Este despliegue policial causa irritación en las filas de la izquierda griega, donde circula una petición -organizada por unas 20 personalidades entre escritores, sindicalistas y periodistas- acusando a Atenas de «alinearse con la China totalitaria» al intentar evitar manifestaciones contra Pekín.