Eliminar los aumentos salariales a través de acuerdos gubernativos e impulsar los salarios por productividad, es el debate que los grupos empresariales enfrentan con los representantes sindicales en las negociaciones de la Comisión Nacional del Salario.
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Este año no ha sido la excepción; la propuesta del empresariado es regularizar los salarios a través de la competitividad, ya que los incrementos impuestos no redundan en ningún beneficio, sino, por el contrario, propician el cierre de empresas, aumentando así la tasa de desempleo, y contribuyen al crecimiento del comercio informal, según el Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF).
Orlando Blanco, del Centro Internacional para la Investigación de Derechos Humanos (CIIDH), estima que en Guatemala no se está preparado para incorporar salarios parciales o por productividad, dado las condiciones y las actividades laborales, ya que muchos empleadores de actividades agrícolas y no agrícolas ni siquiera pagan el salario mínimo vigente.
Datos
Actualmente existe la controversia sobre cuánto debería establecerse en salario mínimo, puesto que el actual no responde a las necesidades básicas de la población, en especial la del área rural, que, por legislación, está vinculada a actividades agrícolas o de campo, las cuales reciben menos remuneración.
Además, las condiciones del campesinado guatemalteco, según los indicadores, hace que reciban menos del salario mínimo establecido por la ley.
Las actividades asalariadas de campo reciben, en promedio, un mil 122 quetzales con 54 centavos al mes, lo cual significa que reciben poco más de 200 quetzales menos de lo establecido por la legislación nacional.
Asimismo, es usual que, aparte de los bajos salarios, muchas empresas evadan las responsabilidades y prestaciones que establece el Código de Trabajo, tal como la cuota laboral del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), Bono 14 y aguinaldo, vacaciones, indemnizaciones, condiciones salubres y seguras de trabajo, además de no poseer seguridad laboral.
Por aparte, comparando el salario mínimo con el costo de la canasta básica, ésta cuesta, según indicadores oficiales, un mil 574 quetzales con cinco centavos, con lo cual podría sobrevivir una familia de cinco miembros.
Esto es mucho si se compara con el salario mínimo, el cual es ligeramente menor. Sin embargo, si se establece más bien la canasta básica vital (que incluye todos los servicios básicos), ésta llega a valer dos mil 872 quetzales con 35 centavos, lo cual casi duplica el salario mínimo.
A todo ello, habrá que agregar que los niveles de inflación están al alza, pese a que la Junta Monetaria intenta controlarla. Como parte de las estrategias, está el de incrementar la tasa líder de interés, la cual ya lleva varias modificaciones, y la inflación parece que no será lo esperado a principios de año, es decir, menos del cinco por ciento. Aunque los indicadores han sido modificados, se calcula que sea de ocho por ciento.
Ante la disyuntiva, Diario La Hora consultó con trabajadores en busca de la postura de los trabajos por productividad.
Rodolfo Caal tiene 56 años, su ocupación es la carpintería y la pintura. En su actividad la productividad es la mejor opción, asegura, ya que esto le permite ganar hasta cuatro mil quetzales al mes; no obstante argumenta que ese salario suele ser relativo, ya que depende de la demanda laboral, lo cual lo fuerza a pasar temporadas de desempleo que han llegado en ocasiones a sumar hasta los seis meses.
Caal forma parte del 60 por ciento de la población dedicada a las actividades informales de la economía. Estar fuera del seguro social o las prestaciones laborales fue la opción que tomó a raíz de los salarios que ofrecían las empresas en las que se empleó en el pasado.
Patricia Cifuentes se ocupa en una cafetería en el Centro Histórico, su salario es mayor al salario mínimo, percibe por sus servicios un poco más de dos mil quetzales mensuales, laborando en ocasiones hasta once horas diarias, tres más de lo marcado por el Código de Trabajo. Cuenta con todas las prestaciones de ley.
Luisa Estrada, de 21 años, se desempeña como secretaria; su horario laboral es de ocho horas diarias. Al ser cuestionada al respecto de la productividad contesta que para ella sería cuántas llamadas contesta al día y cuántas cartas y mensajes debe realizar con su jefe.
El problema de los salarios que la totalidad de entrevistados identifica es la poca importancia que los patronos dan al tema de la estimulación dentro de las empresas, la productividad podría solucionarse con una política específica interna que ofrezca mejores condiciones laborales.
En Guatemala no se está preparado para incorporar salarios parciales o por productividad, dado las condiciones y las actividades laborales, ya que muchos empleadores de actividades agrícolas y no agrícolas ni siquiera pagan el salario mínimo vigente.
Orlando Blanco
investigador del CIIDH