Poetas


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Esta semana quiero dejar a un lado, y no porque no interese, todo ese tumulto de malas noticias. Toda esa tristeza que quiera o no me alcanza cuando un niño se acerca a mí en la calle y extiende su mano. Esa aflicción que los días de lluvia, que aunque me gustan, me ocasionan, al pensar en quienes al otro día serán noticia cuando sus viviendas se hayan desvanecido quizá junto con ellos.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@gmail.com


Esta semana no quiero que la rabia me alcance, a pesar de esa emisión de bonos gracias a los cuales mañana tendremos que pagar más por el pan y la leche que comemos.

No quiero abrumarme. Voy a dejar que mis dedos corran mientras mi mente recuerda ese maravilloso momento en que poetas y poesía dieron luz a un pequeño espacio universitario. Voy a dejar que las palabras de Martín Díaz, Marlon Francisco y Roberto Leonardo, artistas, amigos  quijotes de los versos en una tierra que a falta de molinos ofrenda como aspas los impuestos, la indiferencia y la ignorancia.

Esta semana quiero contagiarlos queridos lectores con versos que alimentan, con sueños enlazados de letras, con suspiros simbólicos que en lo personal me abrazan.

De Roberto Leonardo IX
Amancebado acogí con atropello el disimulo de los torpes pasos, de las dudas asaltando mis esquinas Y rebotabauna y otra y otra vez junto a las sombras

Entré como un ciego al oleaje de los días anversos tuve sueños de arañas envueltas en pantano y polvo entrecerrándome sus ojos como guiño de muerte (…)

De Este mal, de Martín Díaz:
Quise sinceramente en un poema y todo salió terriblemente mal:

De nuestro dulce amor sólo queda un archipiélago de los minutos de tu vida donde estábamos abrazándonos en el incierto haciendo ondas en el espacio Tenía un número confuso de anillos en los huesos y el ojo no paraba de brincarme Era un misántropo A veces parecía que me rascaba la panza pero el odio en fuga (…)

De Marlon Francisco, Ajbe’
No sé caminar de otro modo no sé camuflarme y reír como las otras  yo vago descalza sobre las briznas de primavera  que se le caen a las mujeres cotidianas

Las que despiertan en medio del mundo sin pesadillas que no sueñan con alas de lluvia  que no saben dónde queda “aquí” y no van hacia ningún otro sitio

Yo desde temprano me estoy yendo  de ese lugar que duele y sólo queda en la memoria en las palabras marchitas en la jerigonza de bocas anónimas

Todos los días soy viajante y salgo corriendo de Kaxlandia  lugar sin raíces sin rostro sin abuelas (…)