En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Alimentación, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) realizó un foro sobre los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria y nutricional en Guatemala, país que tiene muy poco que celebrar, ya que en el interior de la república un aproximado de seis mil niños tienen desnutrición aguda.
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El hambre que existe en el país sigue cobrando vidas de los más vulnerables -como lo son los niños y niñas-. En lo que va del año se ha reportado la muerte de 400 infantes por desnutrición aguda; y 2.7 millones de guatemaltecos padecen problemas de desnutrición.
Iván Angulo, representante de la FAO en Guatemala, comentó que el 21 por ciento de la población del país se encuentra subnutrida, es decir, que dos mil 730 de guatemaltecos no cubren los requerimientos mínimos de kilocalorías.
«Es necesario tomar conciencia y mediar para enfrentar el cambio climático en Guatemala, lo que está contribuyendo a sequía e inundaciones de un año a otro, provocando que la tierra sea infértil para la siembra; no dejando de lado que la desigualdad y la falta de políticas es uno de los principales causantes del hambre en Guatemala».
Lily Caravantes, secretaria de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan), comentó que «no hay atípicos alarmantes, tras las dos investigaciones que se han realizado en el país, y la ayuda que brinda el Gobierno, que es de un 80 por ciento de asistencia, contribuye a que esta situación no se agudice».