El anuncio de una pausa en el retiro de tropas estadounidenses de Irak, nuevos atentados en Bagdad y las duras advertencias de uno de los candidatos para sustituir a George W. Bush, el republicano John McCain, enfriaron las expectativas de un rápido punto de inflexión en la guerra.
La necesidad de una «pausa» en la reducción de tropas fue evocada por el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, en una visita a Bagdad marcada por dos atentados que dejaron un saldo de 19 muertos.
En enero, hubo 541 iraquíes muertos (civiles y militares), un número muy inferior a los 2 mil 87 de enero de 2007.
Para Barah Mikail, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris) de París, la disminución de la violencia se debe principalmente al alistamiento de miles de miembros de tribus sunitas en milicias para combatir a Al Qaeda, pese al recelo del gobierno iraquí, dominado por los chiitas.
El especialista teme que a Estados Unidos le salga el tiro por la culata, como ocurrió cuando armó a los talibanes para combatir a la ocupación soviética de Afganistán en los años 80.
«Â¿Esas tribus aceptarán entregar las armas cuando Estados Unidos se lo pida? No lo creo», dice Mikail.
El gobierno iraquí atribuye la mejora a la operación «Fardh al Qanun» (Imponer la ley) que lanzó en Bagdad hace un año, con apoyo del ejército estadounidense.
Tras su visita a Irak, Gates propuso un paréntesis en la evacuación tras una reunión con el general David Petraeus, máximo jefe militar estadounidense en Irak, quien pide suspender la evacuación del contingente estadounidense, después de una primera reducción de 160 mil a 130 mil soldados que debe terminar en julio.
El comentario del secretario de Defensa tuvo por primer efecto situar el problema iraquí en primera plana de la campaña de la elección presidencial de noviembre, dominada últimamente por las preocupaciones económicas.
«Los estadounidenses necesitamos una retirada rápida y responsable de nuestras tropas (…) para aliviar la presión sobre nuestro ejército (y) presionar a los iraquíes a la reconciliación», dijo el precandidato demócrata Barack Obama. Por su parte, la también aspirante demócrata Hillary Clinton se declaró «muy entristecida» por la perspectiva de prolongar la pesadilla iraquí.
Pero la propuesta de Gates conforta la de McCain, a quien ya nadie parece en condición de disputarle la candidatura de los republicanos.
El senador, que fue prisionero de guerra en Vietnam, había afirmado días antes que la propuesta de un calendario de retiro de Irak denotaba en los demócratas «una falta fundamental de experiencia y juicio sobre los temas de seguridad nacional».
«Me temo que si McCain gana, la política (de EEUU), en particular ante Irán e Irak, no tendrá cambios considerables», comentó el canciller francés, Bernard Kouchner.
Estados Unidos deberá ingeniárselas para salir «con la cabeza alta» de Irak, so pena de ver duramente afectados sus enormes intereses en Medio Oriente, señala Barah Mikail.
El Parlamento iraquí consiguió por fin el miércoles votar el presupuesto de 2008 y aprobó una ley sobre las relaciones entre el poder central y las regiones, lo cual permitió convocar a elecciones provinciales para octubre.
Todo ello sustenta la inquebrantable confianza de Bush en el buen desenlace de su empresa.
«Estoy feliz con Irak. Esta democracia está echando raíces. Y confío en que si Estados Unidos no se vuelve aislacionista -y permite el retorno de los terroristas- Irak será un éxito», declaró Bush en una entrevista difundida el jueves por la BBC Televisión.
Según Barah Mikail, la democracia y la estabilidad de Irak tienen aún por delante tres desafíos mayores, empezando por la aprobación de la ley de petróleo y gas y de la ley de federalización, en la cual se juega la unidad territorial de un país sometido a permanentes tensiones entre sunitas, chiitas y kurdos.
En tercer lugar, queda por definir el estatuto de Kirkuk, ciudad al norte de Bagdad riquísima en petróleo, cuyos habitantes deberán decidir por referéndum en los meses venideros si quedan políticamente vinculados a Bagdad o al Kurdistán iraquí.
Barah Milail
investigador de Iris