Tienen protagonismo, año con año, por representar importante suceso sociocultural, enfatizado en la educación. Apuestan a la formación estudiantil, lo que impacta a los sectores del colectivo, en posición de grandes expectativas. Complacencias de índole plural, se consideran dignas de aplausos, pero de grandes desembolsos a la vez.
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El producto terminal abarca de manera cuantitativa, sobre todo respecto al ciclo diversificado de Educación Media. En ese sentido crece la oferta con multiplicidad, coherente a las necesidades de un mundo globalizado. Nuestro país hace esfuerzos denodados, a fin de no quedar ubicado a la zaga, en medio de la imparable y agobiante crisis económica.
Una mayoría de familias guatemaltecas encuentran un oasis pasajero, como siempre en la vida. El verbo compartir resulta mínimo, en tanto celebrar goza ampliamente de apetencias máximas. Razón por la cual dicho acontecimiento hace historia dentro del clan cercano y lejano, además del creciente círculo de amistades y del vecindario especial.
La oferta educativa de ese ciclo a ese nivel, en ostensible porcentaje está en manos del sector privado, sin embargo, el oficial prosigue de frente. Generan ambos cierto equilibrio, aunque en términos generales siempre la cobertura deja mucho que desear, por cuanto registra condición deficitaria, agudizada en el interior del territorio patrio.
Existe la contrapartida, consistente en una mayúscula demanda de dicho servicio prioritario, en condición explosiva. Fácil viene a ser la percepción de este crecimiento poblacional, a título de insatisfecho. Por lo tanto, también año tras año excede la población joven, y su atención pasa a ser bastante difícil, complicada y crítica.
Sabido es que los actos de graduación endosan un verdadero ritual, visto desde cualquier arista conformante. Mismo cada vez complejo, con miras a resaltar el valor intrínseco del momento. Hay que hacer énfasis referido al considerable desembolso de padres de familia, quienes hacen hasta lo imposible con tal de superar todo.
Tras del acto de mérito quedan, asimismo, incontables acciones del graduado feliz. El sueño dorado lo pudo alcanzar, mediante un papel responsable; de igual forma planes y proyectos de naturaleza motivacional. Buen desempeño, privaciones en cuenta y la debida quema de pestañas, a la postre emblemática, inscribe hitos, aquí y allá.
Graduaciones en esta época constituyen auténticas legiones de connacionales mejor preparados con miras a enrolarse, ojalá pronto, en el mundo ocupacional. Universitarios que engrosan las filas de profesionales, jóvenes con carreras intermedias, rebozantes de inquietudes por obtener una plaza en su ramo y posibles estudiantes de enseñanza superior.
Queda pues la tarea a quienes ven coronados sus estudios de incorporarse al campo ocupacional lo antes posible. Deseable, eso sí, no signifique el crítico subempleo actual, peor aun, el lamentable caso del desempleo. En la actualidad hay mayores requisitos y exigencias, previo a subsanar, además, la competibilidad, la ansiada plaza.
Respecto a las graduaciones y el ritual en avanzada, hasta niñas y niños egresado del nivel preprimario y sus pasos anteriores, viven esos momentos. Sin faltar, por supuesto, la totalidad de atuendos y objetos agregados. Pero prioridad uno es, sin duda, la calidad educativa, la cantidad es efecto innegable de la explosión demográfica.
Por eso y otras situaciones propias de los meses finales de año, el presupuesto familiar nada boyante hoy en día, viene a ser el pagano, se quiera, o no. En materia educativa, genuino cimiento resalta, reitero, el crecimiento ostensible de la población. No obstante, aun tiene cuerpo entero contingentes fuera del proceso, como desafío.