A pesar de que la venta de canchinflines y silbadores está en la época de su apogeo, poco han podido hacer las autoridades para decomisar este tipo de petardos.
Desde principios de este mes, pesa sobre los mencionados juegos pirotécnicos una prohibición para importarlos y venderlos. Sin embargo, las autoridades han estado con las manos atadas para poder decomisarlos y evitar, además, que se utilicen en estas fiestas decembrinas.
La semana pasada, Estuardo Estupinián, vocero de la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor, DIACO, había indicado que esta institución no estaba autorizada para decomisar los silbadores; simplemente, debe velar para que no se permita su venta.
Por su parte, la Policía Nacional Civil, PNC, ha realizado algunos operativos para poder decomisar los petardos. En el Almacén General de Material de Guerra El Aceituno, de la zona 17 de la ciudad capital, se encuentran almacenados unos 150 mil silbadores, producto del esfuerzo de los operativos, según informó el comisario Henry López.
Sin embargo, la tarea se calcula casi imposible, debido a que muchos comerciantes lo que han realizado es esconder esta mercadería, para venderla «bajo de agua», lo cual podría ser evidente el próximo 24 de diciembre, día en que prolifera todo tipo de juego pirotécnico.
En la mencionada bodega de la zona 17, se ha almacenado, además, clorato, pólvora y salitre, material requerido para elaborar cohetillos.
De acuerdo con el oficial Hernández, encargado de dicha bodega, se debe tener especial atención para el almacenaje de este material y producto, por lo que recomienda a los comerciantes que mejor no mantengan escondidos los silbadores, y que, en vez de eso, deberían entregarlos voluntariamente.