Se renueva la importancia que tiene la participación del Cardenal Quezada Toruño, del Procurador de los Derechos Humanos, del Rector de la Universidad de San Carlos y del representante de otras iglesias en el diseño y monitoreo de un plan nacional de seguridad, porque es evidente que el gobierno ha carecido de uno y los sucesivos cambios en el Ministerio de Gobernación se traducen en serios problemas para implementar acciones de mediano y largo plazo.
El ingeniero Colom le vendió la idea a la población de que sabía cómo enfrentar el problema con inteligencia, palabra que se presentó en sus dos sentidos, es decir como una habilidad y aptitud para entender bien las cosas y para resolver problemas, así como las labores de espionaje y recopilación de información para enfrentar a enemigos como, en este caso, el crimen organizado. Sin embargo, una cosa fue la publicidad de campaña y otra la realidad, porque el mismo mandatario ha reconocido que el problema es más grande de lo que habían estimado y eso ya nos da una idea de que no estaban preparados para el reto que tienen que enfrentar.
El problema es que no puede girar la política nacional de seguridad alrededor de una persona por muy buena y competente que parezca, que de todos modos no ha sido ni es el caso. El plan tiene que diseñarse al margen de las personas para que pueda ser implementado y ejecutado por cualquiera en las condiciones que se vayan presentando y acaso en ello estribe la mayor virtud del aporte de las personalidades que ahora se presentan como testigos de honor, pero que elaboraron un plan con alguna coherencia y además le hicieron su hoja de ruta para verificar el nivel de ejecución.
En ese sentido podemos decir que el gobierno tiene que convertirse en el gran ejecutor del plan existente, que es lo único que puede servir de guía. Y con humildad asumir su falta de consistencia en lo que hasta ahora se ha realizado, puesto que cada uno de los cuatro ministros que van ha llevado su propia agenda sin darle mayor continuidad a la anterior. Se libra un poco de eso el ex ministro Jiménez, quien por lo menos mantuvo algo de lo que venía haciendo hasta su misteriosa muerte su predecesor, pero los demás han actuado con mentalidad de borrón y cuenta nueva y el actual ministro hasta se da el tupé de decir que él va a ejecutar el plan del partido oficial cuando es obvio que no existe.