El viaje fue, poco más o poco menos, de dos horas. Salimos por donde se entra a Pavón. En la bifurcación que anuncia a Pavón hacia el lado derecho, nosotros tomamos el camino de la izquierda, yendo hacia Lo de Diéguez.
De allí en adelante, sin conocer el camino, seguimos siempre hacia la izquierda, pasando por pintorescas poblaciones hasta llegar al cruce a la ciudad de Mataquescuintla. De allí seguimos como diez minutos hacia adelante por la carretera principal y, del lado derecho, tal y como se nos indicó, vimos el rótulo que dice «Parque ecológico Pino Dulce». En pleno verano el ambiente estaba frío, a pesar de que eran las diez de la mañana. Un frío sabroso y estimulante nos acariciaba, clima que parece increíble en el Oriente de Guatemala en pleno mes de marzo. Nadie creería que estábamos en el departamento de Jalapa.
Recordé en ese momento mis viajes a algunas poblaciones en lo alto de la Sierra de las Minas, en donde uno de mis acompañantes me dijo: «Nunca pensaría usted que está en Zacapa, ¿verdad». El exquisito frío que hace en la Sierra de las Minas le hace a uno pensar más en los Cuchumatanes que en Zacapa.
Pero regresando a Pino Dulce, llegamos al sitio y don Randolfo Donis, quien es el propietario de la finca y del parque ecológico, estaba en camino para atendernos personalmente, según nos indicó el encargado. Deambulamos entre las cabañas, juegos para niños, ranchitos, gansos y ovejas mientras esperamos a don Randolfo, que llegó en pocos minutos para atendernos y platicar sobre las generalidades de su idea, de su parque y de su futurista visión a corto y mediano plazo.
Don Randolfo personalmente nos guió por uno de los varios senderos que existen en el parque. Fuimos hacia abajo en una caminata ejercitándonos y olvidándonos de la Capital y todos sus emanaciones tóxicas y demás problemas concatenados a la vida normal en una enorme urbe del tercer mundo. Caminamos alrededor de dos kilómetros y medio, entre pinos, cipreses y diferentes especies de árboles y demás flora característica de esa preciosa región. En el sitio respiramos aire purísimo y tuvimos la oportunidad de beber agua de diferentes manantiales que llora la montaña durante todo el año. Existe un sector relativamente virgen al que aún no hay acceso libre.
Dentro del bosque hay servicio de Canopy, de cuyos cables de acero, el más largo es de 175 metros y pasa a una altura mayor de 75 metros. Existe también un puente colgante que debe pasarse con arnés colgado de un cable de acero, a una altura considerable. Adicionalmente a la sensación de paz, tranquilidad y de comunión con la naturaleza y con Dios, la diversión y la emoción extremas existen también dentro del bosque, en el Parque ecológico Pino Dulce.
El Parque Ecológico Pino Dulce llamó mi atención porque en lugar de hacer tala rasa que daría mucho dinero, fue creado con el objetivo de proteger el bosque y la vida silvestre, para admirarlos conviviendo en armonía con ellos, logrando así fomentar el Ecoturismo en Guatemala. Esta ubicado en la aldea Pino Dulce, municipio de Mataquescuintla, departamento de Jalapa en Guatemala (a solo 85 Km. de la capital). Se encuentra en lo más alto de todo el oriente del país, a una altitud de 2,650 metros sobre el nivel del mar, por lo que el clima es frío. La combinación de la naturaleza con mucha aventura, hace de la visita al Parque una experiencia inolvidable.
Puede ingresarse para información a la página http://www.pinodulce.com/