Piñera muy cerca de la presidencia pero aún hay piedras en el camino


Sebastián Piñera (C), candidato de la derecha chilena, acumuló la mayor cantidad de votos, pero no pudo evitar la segunda vuelta. FOTO LA HORA: AFP Rodrigo ARANGUA

La victoria con amplio margen del derechista Sebastián Piñera en la primera vuelta de la elección chilena lo dejó cerca de la presidencia aunque el oficialista Eduardo Frei, que salió muy maltrecho, tiene posibilidades para el balotaje si atiende el mensaje de renovación expresado en las urnas.


El empresario millonario Piñera, con 44% de votos, y el ex presidente Frei, con 29%, disputarán el 17 de enero la segunda vuelta en un escenario de revolución electoral en Chile ya que la derecha logró su primera victoria en urnas desde la de Jorge Alessandri hace 51 años.

Frei representa a la Concertación, una coalición de centro izquierda, que gobierna Chile desde que el dictador Augusto Pinochet abandonó el poder en 1990.

La clave de esta segunda vuelta la tiene uno de los aspirantes derrotados, el independiente Marco Enrí­quez-Ominami (MEO), de 36 años, un disidente del oficialismo que logró seducir a un 20% del electorado con un mensaje de cambio.

La noche del domingo MEO dejó claro que no apoyará en el balotaje ni a Piñera ni a Frei por considerarlos miembros de la vieja polí­tica. En esa circunstancia, ¿adónde irá ese 20%?

Los votantes de MEO «van a tener un rol relevante en el balotaje. Se prevé que entre un 20 y un 25% de su votación vaya a las arcas de Piñera y entre un 50 y un 60% pase a Frei», dice a la AFP el politólogo Mauricio Morales.

Según ese análisis, en el mejor escenario Piñera llegarí­a a 49%, mientras que Frei alcanzarí­a 47%, sumando su votación el 6% del comunista Jorge Arrate y la parte de MEO. Es decir, un escenario incierto.

El politólogo Cristóbal Bellolio dice que «el votante de Enrí­quez está comprometido con el concepto de cambio, y ahora es Piñera quien está mejor habilitado para reclamar esa bandera del cambio».

Para el analista Patricio Navia, «ha quedado claro que la derecha, pese a presentar un candidato moderado y moderno, no es capaz de atraer la mayorí­a del electorado».

El politólogo Héctor Soto considera de su lado que Piñera «llega a la segunda vuelta con viento a favor pero su camino no está despejado. La pelea en segunda vuelta va a ser dura. Frei apostará a la polarización entre ricos y pobres, Estado y privatizaciones, entre ví­ctimas y victimarios», agrega.

Por su parte el politólogo Ricardo Israel dice a la AFP que «va a ser una segunda vuelta muy peleada, tal como han sido las dos anteriores, donde los votos se van a disputar uno a uno. Los votos de MEO en su mayorí­a se van a ir a Frei. Los 14 puntos de diferencia de Frei frente a Piñera no anticipan absolutamente nada».

Lo que parece claro para los analistas es que a partir de este lunes comienza una nueva historia, se trata de barajar y repartir de nuevo.

La presidenta Michelle Bachelet, con popularidad cercana al 80% se la ha jugado en favor de Frei, dándole su apoyo expreso e incentivando a varios de sus funcionarios a dejar sus cargos para colaborar en la campaña.

De hecho este lunes su portavoz, la carismática Carolina Tohá, dejó el cargo el lunes para integrarse a la campaña de Frei.

Sin embargo «ese traspaso de votos no es automático», reconoció la noche del domingo Frei.

Hay una percepción de que Bachelet se la debe jugar a fondo por Frei porque de eso depende que ella pueda mantener el liderazgo polí­tico en la Concertación y así­ tener opción de postular a la reelección en 2014.

Por lo pronto la derrota ha sido dura para la Concertación, cuyos lí­deres históricos desafiaron al dictador Pinochet, lo llevaron a un plebiscito que perdió y lo sacaron del poder.

Desde entonces ganó las cuatro elecciones presidenciales que se realizaron. Pero la derrota del domingo es tan dura que «puede significar el comienzo del fin de la Concertación», según el analista Soto.

CONGRESO Sin mayorí­a


El oficialismo chileno recuperó el dominio en el Senado, mientras la oposición retomó su mayorí­a en Diputados, en un empate de fuerzas polí­ticas que deja en posición clave a los pocos parlamentarios independientes y comunistas que fueron elegidos, según analistas.

La oficialista Concertación, la coalición de centro izquierda que gobierna Chile desde 1990, quedó representada con 19 de 38 escaños en la Cámara Alta, recuperando la mayorí­a que habí­a perdido durante el gobierno de Michelle Bachelet, por la salida de varias figuras emblemáticas.

En el otro frente la Alianza opositora, conformada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), festeja la elección de dos nuevos senadores y la reelección de siete, sumando 17 representantes.

El cuadro se completa con un candidato independiente pro derecha y un ex socialista.

En la elección del domingo, los chilenos eligieron a 20 de los 38 senadores, cuyos cargos se extienden por 8 años.

Mientras tanto en la Cámara Diputados, de 120 miembros, el oficialismo perdió la hegemoní­a a manos de la Alianza de derecha que retomó su mayorí­a, al obtener 58 escaños frente a los 54 de la oficialista Concertación, aunque en ambos casos la ventaja es escasa para las dos coaliciones dominantes en la polí­tica chilena.

«El Congreso quedó empatado», dijo a la AFP el analista polí­tico Ricardo Israel.

«En la Cámara de Diputados se da un empate con ventaja para la oposición, y el mismo que se repite en el Senado con ventaja para el oficialismo», agregó el analista.

En la Cámara de Diputados se suman tres representantes de la Alianza «Chile Limpio», un conglomerado que reúne a disidentes del oficialismo, más tres comunistas -que acceden por primera vez al Congreso en 36 años-, y dos independientes.

Son estos representantes que no pertenecen a los grandes bloques los que jugarán un rol clave en el nueva Cámara Baja que asume el próximo 11 de marzo, según Israel.

«Lo más llamativo es lo que sucederá con Diputados, donde los votos de los disidentes y comunistas van a ser extremadamente relevantes. Ellos tendrán la clave para negociar», agregó Israel.

«El empate indica que ninguna ley va a ser rechazada o aprobada sin el respaldo de los disidentes y el PC, y ello los torna como figuras relevantes», agregó.

Los tres nuevos diputados comunistas Guillermo Teillier, Hugo Gutiérrez y Lautaro Carmona, accedieron al Congreso tras sellar un pacto con el oficialismo y derrotar así­ al severo sistema electoral chileno, de carácter binominal, que excluye a las minorí­as.

Con un 5% de adhesión, el PC quedó por años excluido del congreso chileno, adonde sólo ahora logró ingresar al integrar un pacto con la coalición gobernante.

No obstante no estaba asegurado si eso significarí­a una adhesión irrestricta al oficialismo.

BACHELET Redobla apoyo


La baja votación del oficialista Eduardo Frei en la elección chilena representa un golpe para la popular presidenta Michelle Bachelet, que se la jugó dando un apoyo al candidato que ahora deberá redoblar en la segunda vuelta en la que enfrentará al derechista Sebastián Piñera.

Bachelet, que llega al final de su gobierno con un respaldo cercano al 80% -el más alto obtenido por un mandatario de Chile-, anunció este lunes la renuncia de su vocera oficial, la ministra Carolina Tohá, para reforzar el comando de Frei con miras a la segunda vuelta el 17 de enero.

Es un paso más dentro de un apoyo global del gobierno y de la propia mandataria a Frei.

Frei, quien gobernó Chile entre 1994 y 2000, obtuvo un 29% de lo votación, la más baja de un candidato oficialista en las última dos décadas.

Paradójicamente cuando fue presidente alcanzó un holgado triunfo electoral con un 58% que le permitió llegar a la presidencia en primera vuelta.

Ahora debe medirse en el balotaje al derechista Sebastián Piñera, quien le sacó más de 14 puntos de ventaja, al imponerse con un sólido 44% de la votación.

Bachelet se comprometió de lleno en la campaña oficialista, respaldándolo públicamente y poniendo a disposición de la campaña de Frei a su equipo más cercano, arriesgando acusaciones de intervención electoral de parte de la oposición.

De hecho el domingo por la noche Piñera pidió que para el balotaje la campaña se hiciera «sin apoyos estatales».

La baja votación obtenida por Frei es percibida como un duro golpe para ella, aunque más lo será si finalmente el oficialismo pierde el balotaje y Bachelet le termina traspasando la banda presidencial a la derecha.

«El modesto 29% obtenido por Frei muestra que el factor Bachelet era un mito, o en el peor de los casos habrí­a jugado un papel de contención», sostiene este lunes el diario La Tercera, en un análisis de la elección.

«La verdadera prueba de fuego para Bachelet viene ahora. Su éxito y fracaso se van a medir en la segunda vuelta», señaló por su parte el analista polí­tico Ricardo Israel, a la AFP.

«Por lo tanto, lo que vamos a presenciar ahora es una muy fuerte presencia del gobierno en la campaña por la segunda vuelta», agregó.

De hecho además de la salida de Tohá, medios locales afirman que una gran cantidad de funcionarios de gobierno hará uso de sus vacaciones legales para integrarse también a la campaña de Frei.

Es el caso del director de Comunicaciones y uno de los más cercanos colaboradores de Bachelet, Juan Carvajal, a quien se le atribuye ser uno de los artí­fices de alta popularidad de la mandataria, elegida en 2005 como la primera mujer presidenta de Chile.

La mandataria tomó el cargo con una alta popularidad, pero al cabo de unos meses enfrentó masivas protestas sociales que derrumbaron su respaldo, junto a acusaciones de falta de liderazgo y carácter.

Pero Bachelet se mantuvo fiel a su estilo no confrontacional y gracias a su acertada decisión de ahorrar en épocas de vacas gordas -desoyendo las presiones sociales- su popularidad se fue a las nubes, lo que abre sus opciones para la presidencial de 2014.