El líder de la Mezquita Roja fundamentalista de Islamabad pidió este jueves a sus fieles que se entreguen a las fuerzas paquistaníes que asedian cada vez más el recinto, mientras el gobierno afirmó que una treintena de «terroristas» retienen a centenares de personas.
Tras la rendición el miércoles de unos 1.200 estudiantes de las escuelas coránicas de la mezquita, otros 50 se entregaron este jueves.
Pero 250 hombres y hasta 800 mujeres siguen allí, aseguró Abdul Aziz, el líder de la mezquita, en una entrevista con la televisión pública realizada después de su arresto el miércoles por la noche.
El líder fundamentalista intentó escaparse entre un grupo de personas que abandonaron la mezquita disfrazado de mujer, cubierto con un burka (un velo de cuerpo entero). Pero su corpulencia y la barba le traicionaron.
«Les dije que no sacrificaran su vida por mí», declaró el líder. «Después de salir, vi que se trataba de asedio masivo y que debíamos abandonar. El gobierno dispone de importantes recursos y me di cuenta de que la gente no podrá quedarse mucho más en el interior», añadió precisando que dentro cuentan con 14 fusiles AK-47.
Por su parte, el ministro de Asuntos Religiosos, Ijaz-ul Haq, lanzó la acusación de que «hasta treinta terroristas», que identificó como los guardaespaldas de Abdul Aziz, «no quieren salir e impiden al resto de la gente hacerlo», dijo a la televisión pública.
Abdul Rashid Ghazi, hermano de Abdul Aziz y responsable adjunto de la mezquita, es de los que se niega a la rendición.
«No somos terroristas. ¿Por qué tendríamos que entregar las armas?», se preguntó en una entrevista difundida por una televisión privada.
Este otro líder se dijo no obstante «dispuesto a encontrar una solución honrosa», y desmintió que estén allí contra su voluntad los estudiantes de la mezquita cuyas catequesis son seguidas por miles de jóvenes.
Después de dos días de enfrentamientos que dejaron 16 muertos, cientos de efectivos de las fuerzas de seguridad paquistaníes cercaron el miércoles el extenso complejo y advirtieron de que dispararían contra toda persona armada.
Cientos de personas cedieron a la presión, pero ante la resistencia de los irreductibles, las fuerzas hicieron explotar al alba siete cargas explosivas «de advertencia» en el contorno de la mezquita, al tiempo que echaron abajo una puerta del recinto con un blindado, aunque no penetraron en él.
Los radicales respondieron lanzando granadas y abriendo fuego. Este episodio no dejó nuevas víctimas.
«Se trata de una advertencia. Les damos tiempo para rendirse pacíficamente», indicó a la AFP un responsable de la seguridad sobre el terreno.
Estos incidentes en la Mezquita Roja tienen lugar tras meses de tensiones. El 23 de junio, los líderes radicales de la mezquita desafiaron la autoridad del presidente paquistaní Pervez Musharraf con el secuestro de varios civiles chinos y nacionales en una «campaña de moral».
Aliado de Estados Unidos en su «guerra contra el terrorismo», el presidente Musharraf es apremiado tanto en el interior como en el extranjero a que controle a los fundamentalistas.
La mezquita está acusada de ser un vivero de militantes y de servir de refugio a los talibanes que combaten en el vecino Afganistán, así como a islamistas paquistaníes que los apoyan.
Abdul Aziz, el líder de la mezquita.