El ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) se reunió el lunes entre el pedido de su director, Mohamed ElBaradei, de más tiempo a Irán y la impaciencia de Estados Unidos por un gesto rápido de Teherán sobre su programa nuclear.
«No ceso de repetirlo: déjennos manejar las cosas a nosotros y les diremos algo antes de noviembre «, declaró ElBaradei al inaugurar la reunión de los 35 países que forman parte del consejo de gobernadores de la AIEA en su sede, en la capital austríaca.
El director de la organización de la ONU que controla la seguridad nuclear mundial detalló en la reunión un calendario acordado en agosto con Irán para esclarecer antes de finales de 2007 la naturaleza de su programa nuclear, que para los países occidentales es militar mientras que Teherán declara fines exclusivamente civiles.
«Es la primera vez que Irán firma un plan destinado a resolver todas las cuestiones pendientes en un plazo determinado y eso representa un paso importante en la buena dirección», recordó ElBaradei.
Sin embargo, juzgó «lamentable» que Irán prosiga con sus actividades de enriquecimiento de uranio pese a las dos resoluciones de sanciones en su contra del Consejo de Seguridad de la ONU.
Según un informe de ElBaradei, Teherán tenía en función unas 2.000 centrifugadoras de enriquecimiento a principios de agosto en la planta de Natanz (centro), es decir, menos que las 3.000 anunciadas por el régimen iraní.
El umbral de 3.000 centrifugadoras es considerado simbólico, pues permite, siempre que funcionen al máximo, producir en menos de un año el uranio altamente enriquecido suficiente como para fabricar una bomba atómica.
Sin embargo, las palabras de ElBaradei no impidieron que el embajador estadounidense ante la AIEA, expresase el lunes en la reunión de Viena el temor de que ese calendario sea usado por Irán para evitar nuevas sanciones de la ONU en los próximos meses.
«Presionaremos para lograr una cooperación rápida y no nuevas prórrogas, y varios países se nos unirán», advirtió.
Estados Unidos teme que Irán sólo de información sobre sus actividades nucleares pasadas sin permitir «la completa verificación de las actuales», sobre todo del enriquecimiento, subrayó Schulte.
Este último pidió al consejo de gobernadores de la AIEA «un mensaje claro hacia Irán».
«Si los dirigentes iraníes quieren de verdad que el mundo confíen en ellos (…) deben empezar a cooperar plena e incondicionalmente y suspender las actividades que preocupan a la comunidad internacional», aseguró.
Pese a la petición de Schulte, los gobernadores de la AIEA no tienen previsto emitir una resolución en su reunión de Viena ni pronunciarse sobre el reciente plan de trabajo fijado con Irán.
Por su parte, el vicepresidente de la Organización iraní de Energía Atómica, Mohammad Saidi, lamentó el lunes desde Viena los intentos de «uno o dos países», que no nombró, de forzar el plan de trabajo de la AIEA
«Aconsejamos a esos países modificar o suavizar sus posiciones para que no sean contrarias a la voluntad (general) que quiere la aplicación del acuerdo entre Irán y la AIEA», declaró a la agencia oficial iraní Irna.
Según un diplomático de un país de la Unión Europea, la AIEA pedirá públicamente que su calendario quede abierto a nuevas inspecciones.