Los países latinoamericanos deben actuar con pragmatismo, incorporar a la gente y dejar de lado celos y envidias para avanzar en la integración, afirmaron esta semana que concluye autoridades regionales en un coloquio sobre los 50 años del inicio de la integración latinoamericana.
«Quizás estemos en los albores de la década de la gran oportunidad de América Latina, en el sentido que podemos capitalizar las experiencias que hemos tenido en los últimos años», estimó el secretario general iberoamericano Enrique Iglesias, en la apertura de un coloquio organizado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).
Creada en 1980, la ALADI sucedió a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), que en 1960 lanzó el proceso de integración regional.
Para Iglesias es la oportunidad de profundizar en la diversificación productiva, en la productividad de la economía, en la producción de calidad en conocimiento y en la revolución educativa.
«Todo eso podría darnos la gran oportunidad de derrotar a la pobreza en América Latina y algunos países ciertamente van a pasar en la década que viene a países desarrollados», aseguró.
El secretario iberoamericano admitió que el mayor riesgo es que la economía mundial le juegue a la región «una mala pasada», pero opinó que «el desafío es tratar de amortiguar estos riesgos y una de esas formas es fortalecer los sistemas de integración nacional».
En ese sentido llamó a «actuar con mucho pragmatismo» para avanzar «y tratar de abrir los campos, profundizar los esquemas de cooperación sectorial y la infraestructura».
Latinoamérica «tiene que surgir como un actor importante en la economía y la política mundial y para eso actuar juntos y en convoy es siempre mucho mejor que actuar individualmente», aseguró.
Jose Botafogo, presidente del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales, coincidió en que el siglo XXI «puede ser una excelente oportunidad para superar los obstáculos históricos, geográficos y la falta de coordinación macroeconómica».
«La geografía de América Latina favorece la desunión, es uno de los continentes mas difíciles de integrar, a diferencia de Europa», opinó Botafogo, explicando que el progreso tecnológico y la integración en infraestructura pueden permitir superar este problema.
Para la senadora y ex canciller mexicana Rosario Green Macias, en cambio, «falta una mística integracionista».
«Lo que realmente nos ha impedido integrarnos como una gran América Latina son estas pequeñas y grandes disputas entre nosotros. Que son a veces territoriales y no son territoriales en el sentido de que se trata de celos, envidias, malos entendidos», aseguró.
«Cuando venzamos el miedo, la discordia, cuando nos sentemos realmente a tratar de dialogar y a hacer lo que se pueda (…) creo que sí vamos a tener la posibilidad de una América Latina integrada», aseguró.
En tanto, el presidente uruguayo José Mujica, cree que es necesario incorporar a la discusión a los pobres para «poder abrir una nueva historia».
En la discusión del fenómeno de la integración «no están incorporadas las masas de overol, los sin dientes, los pobres. Es todavía un fenómeno de élites intelectuales, porque hemos fallado los partidos en transmitir a nuestras masas que en estos fenómenos se juega el porvenir», dijo Mujica.
«No es que lo que se haya hecho esté mal hecho, es que no es suficiente», destacó el mandatario.
Pese a que ha habido «victorias y retrocesos» en el camino de la integración, el secretario general de ALADI José Félix Fernández Estigarribia destacó el papel de esa organización, que permite «el cumplimiento eficiente del sustento jurídico de numerosas decisiones políticas».
«ALADI es la integración silenciosa», aseguró.
Hong Kong, una economía fuertemente exportadora, está tomando rápida conciencia de los atractivos de los mercados latinoamericanos, teniendo en cuenta los excelentes resultados de China y la delicada coyuntura en el mundo en desarrollo.
El organismo gubernamental de desarrollo del comercio de Hong Kong reunió esta semana a más de 100 pequeños y medianos empresarios para interiorizarlos sobre las oportunidades de negocios en América Latina, en una serie de disertaciones a sala colmada.
«Si se buscan nuevos mercados no se puede ignorarla (a Latinoamérica)… Necesitamos encontrar nuevas oportunidades,» explicó a la AFP Louis Chan, economista especializado en América Latina del Consejo de Desarrollo del Comercio de Hong Kong (HKTDC por su sigla en inglés).
«Cambiamos de países desarrollados a países emergentes,» agregó Chan en conversación con la AFP.
En efecto, uno de los atractivos para este reposicionamiento es el gran contraste de crecimiento entre América Latina, Estados Unidos y Europa.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Latinoamérica crecerá entre un 4,5% y un 5% en 2010. La Unión Europea (UE) crecerá un 1,1% este año, según el Banco Central Europeo, y Estados Unidos un 3,3%, según el FMI.
Ex colonia británica, Hong Kong retornó a la soberanía china en 1997 aunque mantiene autonomía económica. La ciudad actuó tradicionalmente como puente comercial entre China y el resto del planeta, aunque su largo vínculo con el mundo de habla inglesa limitó su papel de intermediación entre América Latina y el gigante asiático.
Mientras que China se convirtió en el principal socio comercial de Brasil en 2009 y el segundo de la región, la economía de Hong Kong no logró desarrollar vínculos de igual intensidad al sur del río Grande.
Hong Kong exportó productos a Latinoamérica por 4.100 millones de dólares en 2009 y compró por 4.900 millones, según datos de la CEPA (Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas).
De su lado, China compró productos latinoamericanos por 56.500 millones de dólares en 2009 y vendió por 64.100 millones de USD.
Mientras el volumen comercial entre China y América Latina se incrementó diez veces entre 2000 y 2009, pasando de 12.300 millones a 120.600 millones de USD, con Hong Kong no llegó ni siquiera a duplicarse (5.900 millones de dólares en 2000 y 9.000 millones en 2009).
Ahora, tanto el gobierno como los empresarios locales están de acuerdo en la necesidad de aumentar la presencia de Hong Kong en América Latina.
Un empresario presente en el encuentro organizado está semana no ocultó su sensación al final de los debates: «Se me hizo agua la boca luego de escuchar la conferencia,» dijo Philippe Wu, director de márketing de Asia Bright Industrial, una empresa electrónica que factura unos 5.000 de dólares anuales.
El empresario, ofreció un análisis de las alternativas comerciales que tiene Hong Kong y el sur de China en este escenario mundial.
«El mercado europeo es muy estable y Rusia probablemente comercie con empresas del norte chino en lugar de nosotros en el sur, por la proximidad. América Latina es realmente el único lugar virgen para los empresarios hongkongeses,» agregó Wu en conversación con la AFP.
De su lado, una empresaria también presente en el encuentro resaltó sus preferencias dentro de región.
«Brasil y México tienen definitivamente el mayor potencial por su población y poder de consumo,» explicó Nikki Man, ejecutiva de márketing de Asia Trading Co. Ltd., una empresa local que comercializa portarretratos.
«Argentina y Chile son atractivos ya que podemos ver que se recuperan de la crisis financiera global,» agregó la empresaria.
Sin embago, hay varios problemas para resolver a la hora de aumentar el flujo comercial, por ejemplo la cuestión de los aranceles.
China tiene acuerdos de libre comercio firmados con Chile, Costa Rica y Perú. Por ello, si bien un cable industrial fabricado en el gigante asiático entra a Chile sin aranceles, el mismo producto pagaría alrededor de un 6% de tasas aduaneras en caso de llegar de Hong Kong, explicó Chan.