Piden mayor libertad a periodistas


Grupos de defensa de derechos humanos y expertos en materia de prensa recibieron con cautela el anuncio de la ampliación de las medidas de liberalización para periodistas extranjeros decidida la ví­spera por China y exigieron que se extiendan a los locales


China amplió las disposiciones adoptadas antes de los Juegos Olí­mpicos que conceden más libertad a los periodistas extranjeros, indicó el portavoz de la cancillerí­a, Liu Jianchao, ayer.

Liu precisó sin embargo que ello no se aplicará a los periodistas chinos y que éstos no pueden trabajar para medios de comunicación extranjeros, argumentando que «las condiciones aún no están maduras para que los ciudadanos chinos ejerzan como periodistas junto a periodistas extranjeros».

Desde el 1 de enero de 2007, los periodistas extranjeros ya no están obligados a pedir autorización previa a las autoridades provinciales para hacer reportajes y, en teorí­a, tienen derecho a viajar por todo el paí­s si obtienen el acuerdo de las personas que quieren entrevistar.

Derechos Humanos en China, grupo con sede en Nueva York, pidió al gobierno extender las medidas a los periodistas locales. «El gobierno chino deberí­a responder a los pedidos de su propia gente», dijo la directora ejecutiva del grupo, Sharon Hom.

«Deberí­an respetar la Constitución, que garantiza la libertad de prensa, un derecho que muchos periodistas chinos y escritores han pagado y siguen pagando muy caro para ejercer», añadió.

Por su parte David Bandurski, investigador para el Proyecto chino de prensa de la Universidad de Hong Kong, dijo que la libertad de prensa en China «se define mucho más por la polí­tica que rige para los periodistas locales, que para los extranjeros».

«Es un asunto de imagen internacional de China. China considera ahora que los beneficios internacionales que obtendrá con la imagen de apertura pesan mucho más que las probables coberturas negativas que se puedan hacer», estimó.

Li Datong, periodista destituido como editor de un suplemento del China Youth Daily, juzgó que las nuevas reglas tendrán un efecto positivo a largo plazo para la libertad de prensa en China.

«No es posible que la prensa extranjera tenga derecho a trabajar mientras los chinos no lo pueden hacer», agregó sin embargo, estimando que se necesitarán «otros 30 años o más para llegar a los niveles de Occidente» en materia de libertad de prensa.

Vincent Brossel, jefe de la oficina asiática de Reporteros sin Fronteras, dijo que la medida es insuficiente y expresó el deseo de que China piense seriamente en «cómo mejorar la libertad de movimiento y de entrevista».

Pese al anuncio de ayer, los medios de comunicación extranjeros deberán seguir pidiendo autorización para viajar a una región tan delicada como el Tí­bet.

El Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC) se congratuló de la decisión de Pekí­n, estimando que las nuevas medidas, si se aplican correctamente, constituirán «un avance en la apertura de los medios de comunicación en China».

El FCCC registró desde el 1 de enero de 2008 más de 335 denuncias por interferencia de las autoridades en su labor periodí­stica.

La aparición de internet y de medios comerciales, que ya no dependen financieramente del Estado, ha permitido a periodistas chinos evitar en cierta medida la censura aunque el régimen comunista sigue controlando la prensa a través del Departamento de Propaganda.