Durante la presentación del libro «Â¿Y la juventud qué?», jóvenes de la organización Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) manifestaron la necesidad de la institucionalización de los derechos de ese grupo poblacional.
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Según íbner Paredes, miembro de la institución, el Estado no ha logrado crear políticas públicas diferenciadas para los diversos grupos. Asimismo, señaló que existe una limitada concepción de los derechos de seguridad social, derecho al trabajo y a la participación política de la juventud.
Paredes llamó a la atención de la sociedad, para que se percate de la criminalización y represión a la que son sometidos los jóvenes en las áreas donde hay mayor influencia del crimen organizado, principalmente en la capital, Escuintla, Petén y Quetzaltenango.
Finalmente, pidieron que el Estado se adhiera a tratados internacionales, priorice leyes nacionales que les favorezcan y que la Procuraduría de los Derechos Humanos cree una Defensoría de la Juventud.