El presidente ruso, Vladimir Putin, hizo un llamamiento hoy a Estados Unidos para que congele su proyecto de desplegar un escudo antimisiles en el este de Europa, al tiempo que amenazó con retirar a Rusia del FNI, un tratado nuclear heredado de la Guerra Fría.
El presidente ruso –opuesto a la administración de George W. Bush en varios temas de defensa– recibió hoy por la mañana a los secretarios estadounidenses de Estado y Defensa, Condoleezza Rice y Robert Gates, respectivamente, llegados a Moscú para discutir el espinoso escudo antimisiles.
Putin hizo así un llamamiento a Estados Unidos a «no intentar imponer» su proyecto de escudo mientras prosiguen las negociaciones entre rusos y estadounidenses.
«Lo único sobre lo que me gustaría atraer su atención es que en sus negociaciones difíciles (sobre el escudo antimisiles), contamos con que no impongan sus acuerdos alcanzados con los países de Europa Central», declaró el mandatario ruso.
Estados Unidos negocia actualmente el despliegue de una estación radar en la República Checa y unos interceptores de misiles en Polonia como parte de un escudo destinado a defender a Europa de una eventual amenaza iraní.
Rusos y estadounidenses tratan de llegar a un acuerdo sobre ese escudo. Los rusos se oponen al uso de infraestructuras en Europa Central, cerca de sus fronteras, y a cambio ofrecen su base radar de Gabala, en Azerbaiyán, un país vecino de Irán.
Pero paralelamente a su petición, el presidente ruso amenazó a Washington con un abandono por parte de Rusia del Tratado sobre Fuerzas Nucleares Intermedias (FNI, según sus siglas en inglés), uno de los textos clave de la seguridad europea tras el final de la Guerra Fría.
«Sería difícil para nosotros seguir en el marco de ese tratado», declaró Putin.
«En nuestra opinión, hay que darle a este tratado norteamericano-ruso un carácter universal», añadió el presidente ruso, quien en más de una ocasión ya manifestó sus quejas porque países de la región se están armando sin límite.
Firmado el 8 de diciembre de 1987 entre estadounidenses y soviéticos, el FNI entró en vigencia en mayo de 1988.
El acuerdo tiene una duración ilimitada y prevé la eliminación y la prohibición permanente de una categoría entera de misiles balísticos estadounidenses y soviéticos de entre 500 y 5.000 kilómetros de alcance.
En febrero, Moscú ya amenazó con abandonar el FNI en respuesta al proyecto del escudo antimisiles estadounidense.
Rice y Gates llegaron a la capital rusa el jueves por la noche y el viernes por la mañana. Tras su encuentro con Putin, tienen previsto reunirse en las próximas horas con sus homólogos, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, y el ministro de Defensa, Anatoly Serdiukov.
En el avión que la condujo a Moscú, Rice ya se declaró determinada a defender el proyecto de Washington.
«Somos muy claros sobre el hecho de que necesitamos las instalaciones checas y polacas», afirmó en una escala en Shannon (Irlanda).
Los responsables estadounidenses permanecerán en la capital rusa hasta el sábado por la noche para intentar clamar al Kremlin, que amenaza con retirarse también de otros tratados de control armamentístico.
Entre ellos se halla el Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (FCE), el citado FNI y el Tratado Start, sobre la reducción del número de armas estratégicas, que expira en diciembre de 2009.